SE FUE HUGO MINASSO, PERO SU HUELLA SIGUE EN CADA CANCHA 

A dos días de su fallecimiento, familiares y vecinos recuerdan a Hugo Minasso como una figura profundamente ligada al desarrollo del fútbol infantil en la ciudad de Dolores.

Su compromiso, sostenido durante años junto a otras familias, dejó una huella en generaciones de chicos que encontraron en el deporte no solo un espacio de juego, sino también de formación en valores.

Tiempo atrás, desde la gestión municipal encabezada por Juan Pablo García y con la participación de Guillermo Ibarra, se había impulsado una invitación para que Minasso compartiera su experiencia en el ámbito del fútbol infantil, especialmente en instituciones como Ferro Dolores y A.F.I.DO.. La propuesta no pudo concretarse debido a cuestiones de salud y también a un rasgo que lo caracterizaba: su bajo perfil y la elección de trabajar siempre desde el compromiso desinteresado, lejos de los reconocimientos públicos.

Quienes compartieron esa época destacan que Minasso no fue un caso aislado, sino parte de un entramado de familias que impulsaron el crecimiento del fútbol infantil local. El recuerdo colectivo también rescata el espíritu de aquellos años: patios convertidos en canchas, encuentros entre chicos de distintos clubes y viajes que marcaron la infancia de muchos. Espacios que, más allá de lo deportivo, construyeron vínculos, identidad y comunidad.

Destacando además el acompañamiento fundamental de Betty, su compañera de vida, señalando que su recorrido no puede pensarse sin ese sostén constante. La figura de Hugo Minasso queda así ligada a una etapa del deporte local donde el esfuerzo compartido y la vocación formativa fueron pilares fundamentales.

En el recuerdo de quienes lo conocieron, queda la imagen de un hombre sencillo, de esos que no buscan aplausos pero dejan marcas profundas. En cada cancha, en cada viaje compartido y en cada grupo de chicos que encontró en el fútbol un lugar de pertenencia, hay algo de su legado. Porque más allá de los resultados, Hugo Minasso fue parte de una generación que entendió el deporte como una forma de acompañar, enseñar y construir comunidad. Y en esa memoria viva, hecha de historias, afectos y valores, su presencia seguirá siendo parte de Dolores.

 

 

 

 

 

 

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