LA VERDAD QUE DEBEMOS A NUESTRO PRÓJIMO – Con pedido de publicación por el Pbro. Héctor Figueroa

La primera deuda moral que tenemos con nuestro prójimo es la verdad.

 El orden social por entero reposa sobre ella: la sinceridad, la buena fe, la confianza recíproca de las personas que integran la comunidad. Esto no es posible sino condición de que la verdad se acepte, de común acuerdo, como primera regla de juego humano. Cuando ella falta, el cuadro social se resiente: lo invaden la inseguridad, la suspicacia, el recelo mutuo y, a breve plazo, la hostilidad y el enfrentamiento. Y, por ese camino, ¿no se convierte el  hombre en lobo para el hombre?.

 CUALES SON LAS FORMAS DE FALTAR A LA VERDAD:

– Por maldad y odio al prójimo, calumniándolo o difamándolo con el objeto de perjudicarlo.

– Por falsa interpretación de los hechos: entrar a juzgar injusta o aviesamente las intenciones del otro.

–  Con hipocresía: cuando se recubre con un comportamiento aparentemente virtuoso una conducta inícua o las malas intenciones de la persona.

– Por falta de testimonio personal:  cuando no se corrobora con la conducta real de la verdad que se afirma  o defiende con los labios.

  Hay más formas de faltar a la verdad.

 EL BUEN NOMBRE DEL PRÓJIMO:  “LA DIFAMACIÓN

La verdad que debemos a nuestro prójimo reviste una urgencia mayor cuando entra a jugar su “buen nombre”, uno de los bienes morales más valiosos a que es acreedor el ser humano, y que permite a este vivir dignamente en sociedad.

LA CALUMNIA:  Es más grave que la maledicencia porque añade la mentira a la detracción: consiste en inculpar a alguien de un delito o falta que no ha cometido. La forma más abominable de calumnia es levantar falso testimonio ante el tribunal de justicia.

 El hecho ocurrido con la Sra. Sonia Teisera no fue recriminarle por no concurrir a la Parroquia del Sagrado Corazón, sino que notó un distanciamiento de parte mía en el saludo,  y le manifesté que se debía acerca de sus comentarios que ella hizo acerca de mí de persona con respecto al manejo de los fondos y el dinero de la Parroquia.

Que la Sra. Sonia recuerde y tenga memoria: “¿En qué Oficina pública hizo malos comentarios, además haber sembrado dudas y acotaciones? y ¿esto como se llama?. Hay testigos de ese momento, lugar y fecha cuando se refiere a mi reputación como persona y honestidad, ¿hablar mal de alguién es una actitud cristiana?, porque desde ese momento dejo venir a las misas dominicales de nuestra Parroquia.

No manejo dinero alguno, para eso trabaja una Comisión de colaboradores que son los encargados de administrar el dinero, esa ha sido y es mi forma de trabajar como Párroco.

Además deseo aclarar que no pertenezco a ningún partido político, mi única política es la de sembrar la “Buena noticia” de Jesús, en cuanto a la donación recibida de $ 5.000 fue realizada por el Dr. Alfredo Meckievi  quien siempre como Párroco ha colaborado personalmente para las obras realizadas de la Parroquia San Roque y ésta, he hecho público mi agradecimiento, como asimismo también de quienes nos han ayudado, por eso es necesario saber lo que dice el Evangelio y poner en práctica: “Que tu mano derecha no sepa

 lo que hace tu mano izquierda” (Mt. 6,3), si es que se ha sentido ofendida porque no la mencioné en público, por haber vendido algunos bonos colaboración parroquial.

Quiero agradecer a los medios, por concederme este espacio, por esto solo me resta decir:

“Sea a través  de su testimonio personal como en su mensaje predicado, Cristo marca tres líneas de comportamiento que constituyen el esquema básico de su ética social y que impregnan en ancho y largo su Evangelio: son la VERDAD, la JUSTICIA y el AMOR.

Gracias, y reciban mi bendición en Cristo.

                                                                                           Pbro. Héctor Figueroa

                                                                                     Párroco

Foto: C.O.L. Criterio On Line.-

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