No me tengas miedo por ser joven y amante del cambio.
Mi convicción será la fuerza de quien camina, tu experiencia puede ser un faro en el camino.
No me des la espalda por ser joven y mirame a los ojos. Te vas acordar de cuanto te dolía la injusticia y romperemos juntos la anestesia de los años. Tu indignación y mi esperanza, pueden ser tinta para un nuevo relato.
No me tengas miedo por ser joven llenando la mochila de prejuicios en lugar de entusiasmo. Ambos sabemos qué hace de nosotros la tristeza.
No me tengas miedo por ser joven. Acá tenes un aliado.
Si te quedas, yo te empujo. Si tropiezo, tendré tu mano.
Por Imanol González Velázquez





