ESCÁNDALO: FINGIÓ UN ABUSO PARA ATACAR A UN HOMBRE, PERO NO VIO QUE LA ESTABAN FILMANDO

Un reciente incidente en la ciudad de Oberá, Misiones, ha puesto de relieve el rol determinante de la tecnología frente a las falsas acusaciones y la protección de la reputación ciudadana.

El incidente

El hecho ocurrió recientemente en la calle Artigas, donde una mujer de 37 años fue filmada mientras se desnudaba. Según los registros, la implicada gritaba acusaciones de un presunto intento de abuso mientras el hombre la miraba atónito. Sin embargo, las pruebas desmintieron categóricamente su relato: fue ella misma quien decidió montar la escena en segundos para proferir las falsas acusaciones.

Un historial recurrente

No sería la primera vez que la mujer se ve involucrada en altercados de esta naturaleza. Sus antecedentes señalan conductas disruptivas similares, incluyendo incidentes en las “ferias francas” y agresiones a funcionarios policiales en 2024.

Según medios misioneros, los antecedentes señalarían una conducta recurrente:

* Noviembre de 2024: Habría protagonizado un episodio similar en una feria franca, increpando a un productor y realizando actos de exhibicionismo
* Abril de 2024: habría sido detenida en una estación de servicio tras agredir a un efectivo policial y proferir amenazas.

El veredicto social:

Quedó claro que, en este caso, el intento de hacer daño terminó con una condena social inmediata. En la era de la hiperconectividad, el “ojo público” actuó como un filtro de veracidad implacable. Para esta mujer, fabricar un abuso no fue una estrategia, sino un suicidio reputacional en tiempo real: antes de que la justicia pudiera intervenir, su propia credibilidad quedó destruida para siempre ante toda la comunidad.

Compartir este artículo