Arriba de los barcos que recorren la hidrovía Paraná-Paraguay, la Fundación Más Paz Menos Sida invita a los tripulantes a reflexionar sobre las relaciones violentas en el trabajo y las parejas, como estrategia preventiva para detener la propagación del VIH.
“Buscamos nuevos lugares para hacer prevención, espacios nuevos. Y en el agua, en los barcos, nadie se ocupaba del Sida y la cultura de paz”, resumió a Télam Patricia Pérez, presidenta de la ONG.
La idea pionera “fue reconocida por ONUSIDA (Organización de las Naciones Unidas sobre VIH/Sida), e incluso trajimos a César Nuñez, director para América Latina del organismo, a una de las charlas en los barcos. Está sorprendido”, contó Daniel Barberis, vicepresidente de la entidad social.
A bordo de uno de los barcos de la naviera Vessel -empresa con la que la Fundación realiza la experiencia hace más de tres años-, atracado en el puerto de Buenos Aires, la tripulación retomó sus tareas cotidianas luego de haber participado de uno de los talleres.
“No le digo a los hombres sobre qué vamos a hablar en la reunión”, reconoció el capitán Juan Piris, quien ya participó de dos encuentros, y lo hace porque sabe que decir “violencia” y “sida” puede generar prejuicios y resistencias.
Precisamente, Pérez, mujer que convive con el virus y referente del sector desde hace más de 20 años, explicó que con esta iniciativa hacen “una síntesis de un mundo que tenía que ver con la discriminación, la segregación, la intimidad. Ahora pasa menos, pero sigue pasando y le sumamos la cultura de paz”.
Porque de eso se trata el encuentro en el barco: “De reaprender las relaciones, de transformarlas en el trabajo y en la casa. Así como se aprende la violencia se aprende la paz. Y las relaciones violentas aumentan el Sida. Hay que poner palabras para que no haya violencia de género”, aportó el vicepresidente de la organización social.
Las reuniones con el personal del barco son en un ambiente íntimo entre los hombres, lo que les permite hablar de situaciones violentas de las cuales, como algunos reconocen, jamás habían hablado con nadie.
“Hoy, por ejemplo, salió el tema de la violación en la pareja y uno de los muchachos dijo ‘yo no soy violador’. Entonces hablamos del consentimiento de la mujer. Fue muy interesante”, compartió Barberis.
“Asombro” es la palabra que usó en tanto Marcelo García, responsable de Relaciones Humanas de la empresa para definir lo que pasó con los marinos luego de hablar el tema en grupo “porque es habitual, para muchos de ellos, el no preguntar si ella tiene ganas de tener relaciones. Entonces, esto los hace reflexionar. Por eso es tan importante que subamos al barco a hablar de estos temas”.
El capitán contó que después del intercambio, ellos “salen contentos, relajados. Aprendemos a conocernos mas, a respetarnos, hablamos de lo que pasó. Por ejemplo, de que algunos somos muy violentos con nuestras mujeres…ahora hablamos y pensamos sobre esto”.
Y de las palabras y la reflexión, pasan a la acción, ya que los mismos trabajadores pidieron que se hicieran charlas sobre la temática con sus familias, lo que se hizo tanto en el puerto de Asunción, Paraguay, como en el de Montevideo, en Uruguay.
Mientras la entrevista periodística transcurrió en la cocina del barco, donde circuló el tereré (mate frío) que toma la tripulación de origen paraguayo, las reflexiones de los participantes del proyecto sobre violencia y Sida se colaron a orillas del río, un ámbito inédito.
“Cuando vimos el recorrido que hacen los barcos de la empresa que abarca el sur de Brasil, el Río de la Plata, el Paraná y Paraguay, vimos que estábamos frente a la ruta epidemiológica del Sida”, detalló el dirigente social.
Pero aclaró que no hablan con los marinos “en términos científicos-clínicos; eso lo hacen los médicos. Acá hablamos de cultura de paz, de no violencia como instrumento para detener el Sida”.
La organización tiene un material discográfico que protagonizaron distintos músicos, con mensajes preventivos sobre VIH/Sida. Ese CD se llevan los trabajadores a sus casas: “Y los escuchamos con la familia”, compartieron.
Para la capitana de ultramar Mónica Navarro, directora ejecutiva de la empresa, “esta puerta que abrimos es fundamental, porque los hombres adquieren conocimientos, pero también valores”.
Ella, que ahora ocupa un cargo ejecutivo, navegó muchos años en un mundo de varones, lo que le permitió detectar la importancia de este tipo de capacitaciones que ya llegó a más de 140 personas de la flota, personal administrativo y de dirección.
Además de ONUSIDA, el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) y la Dirección Nacional de Sida, avalan esta experiencia.
“Venimos y tratamos de incorporarnos a la realidad de los marinos, no venimos a imponer nada. Nos involucramos con estas personas y logramos modificaciones. Mas allá de nuestros conocimientos, trabajamos con lo que le pasa al otro”, valoró Pérez.
Mientras el aroma del almuerzo que preparó el cocinero inundó el barco e invitó a degustar una sopa paraguaya, los hombres del barco preguntaron: “¿Podrán venir a Paraguay a dar charlas en el colegio de nuestras hijas?”.
http://www.telam.com.ar/notas/201507/112356-una-ong-se-sube-a-los-barcos-para-hablar-de-prevencion-de-violencia-y-sida-con-los-marineros.html





