Las reliquias de Santa Mama Antula estarán en Necochea este fin de semana

En su periplo por ocho regiones pastorales, las reliquias de la Santa Argentina estarán en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de la ciudad de Necochea, donde se celebrarán dos misas especiales: el sábado 10 a las 20.30 y el domingo 11 a las 20.

Las reliquias de Mama Antula se encuentran realizando un recorrido por distintas diócesis del país, en la previa del Encuentro Nacional Misionero, que se celebrará en mayo de 2026 en la provincia de Córdoba.

Las reliquias partieron desde las Obras Misionales Pontificias (OMP) de la Diócesis de Chascomús en septiembre de 2025. En su periplo por ocho regiones pastorales, este fin de semana llegarán a la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de la ciudad de Necochea, donde se celebrarán dos misas especiales: el sábado 10 a las 20.30 y el domingo 11 a las 20.

El objetivo del itinerario de las reliquias de la Santa Argentina tiene tres objetivos:

  • Animar la preparación hacia el gran encuentro nacional de grupos misioneros en Córdoba.
  • Dar a conocer la vida y obra de Mama Antula, una mujer peregrina, solidaria y constructora de paz, que supo salir al encuentro de los demás.
  • Fortalecer los lazos de sinodalidad misionera, compartiendo con capillas, parroquias, colegios y congregaciones, para caminar como una sola Iglesia en misión.

Para quienes deseen asistir a los encuentros religiosos, la parroquia se encuentra en la calle 6 entre 83 y 85, frente a la Plaza San Martín de la Villa Díaz Vélez de Necochea.

¿Quién fue Mama Antula?

María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, fue canonizada el 11 de febrero de 2024 por el papa Francisco, convirtiéndose en la primera Santa Argentina.

Nacida el 13 de junio de 1730 en Villa Silípica, Santiago del Estero, en lo que era el territorio del Virreinato del Perú, vistió el hábito jesuita desde los 15 años, y como Beata de la Compañía de Jesús dedicó su vida a la evangelización de los pueblos originarios santiagueños y de otras provincias, enseñándoles la Palabra de Dios, a leer y a escribir y a perfeccionar técnicas de ganadería y agricultura.

Luego de la expulsión de los Jesuitas en 1767, María Antonia maduró la intención de continuar el apostolado de los Ejercicios Espirituales. Fue entonces cuando empezó su misión en salida y eligió su nombre de Iglesia: María Antonia de San José.

En 1779, después de un viaje de 1.400 kilómetros, regresó a Buenos Aires para obtener el permiso para organizar los Cursos de Ejercicios. Esperó cerca de un año para conseguirlo, pero le fue negado principalmente por el Virrey, que sentía aversión por todo lo relacionado con la Compañía de Jesús. Recién al año siguiente, en 1780, comenzaron los retiros en Buenos Aires con increíble éxito. En cuatro años, más de 15.000 personas se sumaron a su convocatoria espiritual.

En tanto, según consta, recorrió a pie casi 5.000 kilómetros por el Virreinato del Perú, a lo largo de los territorios de las actuales provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba. Cuando Buenos Aires pasó a ser el centro del Virreinato del Río de la Plata, se instaló en las costas porteñas, donde siguió con los ejercicios espirituales.

El deseo misionero también la a Uruguay, a las ciudades de Colonia y Montevideo, donde permaneció tres años. De vuelta en Buenos Aires, inició la construcción de lo que hoy es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, la Santa Casa de Ejercicios Espirituales de la calle Salta, ubicada a metros de Avenida 9 de Julio.

Tras una vida dedicada a la educación, la escritura – hay decenas de cartas con allegados y amigos que aventuran los inicios del género epistolar – y a dar testimonio de fe en Dios, con un correlato de coherencia en sus acciones, María Antonia murió el 7 de marzo de 1799 a los 69 años. Sus restos se encuentran en la Basílica Nuestra Señora de la Piedad, ubicada en la calle Bartolomé Mitre 1523, a una cuadra del Congreso de la Nación.

Los milagros de María Antonia de San José

Para llegar a la canonización, la Iglesia comprobó dos milagros realizados por intercesión de María Antonia de San José de Paz y Figueroa.

Según repasa Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), el primero de ellos se produjo en 1904, cuando una de las hermanas Hijas del Divino Salvador, Rosa Vanina, fue curada de una colecistitis aguda con shock séptico – enfermedad potencialmente mortal aún hoy – sin que la ciencia pudiera explicarlo, cuando las beatas rezaron por su restablecimiento con reliquias de la hoy santa. El 2 de julio de 2010 el Dicasterio de las Causas de los Santos, a través de la autorización del Benedicto XVI, reconoció “las virtudes cristianas en grado heroico” de María Antonia de Paz y Figueroa, paso necesario para la beatificación. Y el 4 de marzo de 2016, Francisco hizo lo propio para reconocer el milagro de la sanación por intercesión de Mama Antula y declararla Beata.

El segundo de los milagros fue la curación de Claudio Perusini, un santafesino que había sido alumno de Jorge Bergoglio y en 2017 sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó en estado vegetativo. Los estudios señalaron que le produjo un ictus isquémico con infarto hemorrágico, coma profundo y shock séptico con fallo multiorgánico. Una tomografía indicó, además, un infarto extenso del tronco encefálico. Para los médicos no había cura posible. Un amigo de Perusini, jesuita, llevó una estampita de Mama Antula al hospital Cullen, donde se encontraba internado, y le rezó pidiendo un milagro. Tras su oración el cuadro de salud se revirtió totalmente. En octubre de 2023 Francisco aprobó el milagro atribuido en la sanación de Perusini, quien se recuperó gracias a la intercesión de la laica consagrada. Perusini, que estuvo en la Basílica de San Pedro en la ceremonia de canonización de Mama Antula, se recuperó sin explicación médica, según la junta de profesionales del Vaticano.

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