-Reflexión-
Es lindo ver a todos en la plaza, ver a representantes de todos los partidos políticos, sindicatos, instituciones educativas y religiosas, funcionarios, a todos los vecinos, luchando por una misma causa: NI UNA MENOS.
Esa frase tan fuerte y tan escuchada en los últimos días no es una simple consigna o un slogan publicitario, es el pedido de un cambio cultural que reconozca que el lugar de las mujeres no es delante o detrás del hombre, es al lado.
La misoginia es el cimiento sobre el cual se asientan estos crímenes de odio, que no se limita en el golpe y la muerte, sino que está presente en todas las matrices que cobra la desigualdad entre hombres y mujeres. En consecuencia, el cambio no sólo es estamental, necesariamente tiene que ser cultural.
Ni una menos sintetiza el cambio que como sociedad nos debemos, el respeto mutuo a las diferencias, el pedido desgarrado por la vida, una voz de lucha y transformación.
La discriminación a la mujer reconoce diversas formas: física, económica, psicológica y simbólica. Cada una de ellas habla de la opresión que el hombre ejerce y que la trayectoria social insiste en perpetuar. Sin embargo, el miércoles los argentinos dijimos basta, los dolorenses dijimos basta. Hoy y siempre #Niunamenos.





