Y sí. Se me ocurrió un lindo título para mi primera novela, en la que tomo de la realidad una historia que viví de pequeña yendo de visita a lo de los López y que mamá y papá, Mamá Eva, César Vilgré, Teodo Bellatti, entre otros, enriquecieron con relatos referenciales y que hoy regalo a este Dolores que amo tanto.
Hasta se me ocurrió agregar “HASTA EL TUÉTANO”, pero no me pareció que encajara muy bien, sobre todo, con la legendaria figura de don Francisco López Figueroa (nombre con que yo lo conocí) o López Salgueiro (nombre con que lo nombra Diego Sachella, recogido en esa idas y vueltas, para reunir la obra musical de don Francisco, dispersa por el mundo, como alguna vez estuvieron sus partituras dispersas por el suelo de su vieja casona).
Pero sepan que es así, DOLORENSE HASTA EL TUÉTANO.
Dolorenses los personajes que rodean al músico, dolorenses los lugares por donde transita, dolorenses los hechos que enlazan la vida de su familia con la mía. Y dolorense, dolorense hasta el tuétano, la niña que aparece bajo el nombre de Shirley Temple en referencia a sus rulos, que revoluciona la vida del anciano y que, sospechosamente, se parece mucho a la pequeña que, alguna vez, fui.
Develaré el SECRETO (¿realmente lo develaré?) este sábado 2 de mayo a las 19 en EL CÓNDOR.
YO NO SOY MÁS…
(Dedicado a mi Dolores)
Yo no soy más que este árbol y esta esquina,
esta sombra dormida contra el muro,
esta lisa pasión de asfalto oscuro
y este charco con luna de opalina.
Son tus calles la cruz de mi rutina
y en sus pálidas luces me figuro
una sólida imagen del conjuro
que enamora mi sangre y la domina.
Soy la raíz de un grito desmontado
de esa pampa crecida de ladrillo
que se agita debajo de la piedra.
Yo no soy yo, y vivo de prestado
a la sombra de trébol y espinillo,
apretada a tu piel, como la hiedra.
SUSANA ITURRALDE
Foto: C.O.L. Criterio On Line.-





