Adorni fue Adorni en Diputados

Altanero, chicanero y elusivo, el jefe de Gabinete no aclaró su situación patrimonial. Criticó la herencia recibida, valoró los logros alcanzados, llenó de números la jornada y adormeció a todos con su lectura. La sangre no llegó al río.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no aclaró este miércoles en nada su situación judicial, no despejó ninguna duda y mantuvo las sospechas que lo colocan hace casi dos meses en el ojo del huracán, por su polémica situación judicial y algunos actos reñidos con la moral en la función pública, de acuerdo con el manual ético de La Libertad Avanza.

Adorni brindó su primer informe ante la Cámara de Diputados, en el cual leyó prolija y en forma casi solemne -ese estilo adormeció la sesión- un informe escrito de más de dos horas en el que se mostró tal cual es: altanero, chicanero y eludió admitir algún error o irregularidad.

El funcionario dijo que es inocente del cargo de presunto ilícito, que lo demostrará en la justicia y que por eso no renunciará, como le pidió la oposición en el Congreso.

La presentación de Adorni fue inédita para un jefe de Gabinete: el presidente Javier Milei y todo el Gabinete nacional asistieron -y vivaron, sobre todo el jefe de Estado- a la Cámara baja para escuchar el informe del funcionario, quien se salió de libreto y lo extendió a un tercio del período de tiempo estipulado.

De acuerdo con la evaluación de la Casa Rosada, Adorni logró su objetivo: mantuvo “en raya” a los legisladores opositores y su mensaje casi que fue más interrumpido por Milei que por los kirchneristas o legisladores de izquierda.

El tenor del informe del jefe de Gabinete fue casi copia fiel del brindado por Milei en la Asamblea Legislativa del primero de marzo pasado.

Citó un sinfín de medidas que redundaron en beneficios para el país, según su óptica, pero muchas de ellas fueron refutadas luego por diferentes diputados del interior, especialmente en las áreas de discapacidad, salud (particularmenteel PAMI), educación, universidad y obras públicas.

En paralelo, volvió a criticar la “herencia” recibida del “kirchnerismo” y enumeró algunas medidas del Gobierno de La Libertad Avanza y las contrapuso, según su visión, con similares que implicaron actos de corrupción de los K.

Su discurso fue una exégesis del pronunciado por Milei en el Congreso en la Asamblea Legislativa de este año y el reciente en la Fundación Libertad, pero los datos brindados parecieron más un conjunto de frases y eslóganes de campaña electoral, como si ya le bajasen la bandera de largada a la carrera presidencial de 2027.

Otra característica es que en su exposición, Adorni abrazó y “mimó” a todo el arco político interno del Gobierno: al canciller Pablo Quirno, su posible sucesor; a Santiago Caputo, al elogiar a su equipo por el trabajo en la causa en Estados Unidos de la expropiación de YPF; a la a veces “golpeada” aliada Patricia Bullrich y al amarillo Pro devenido en violeta Diego Santilli.

El despliegue de seguridad fue impresionante y conocedores del tema lo describían como uno de los más espectaculares de una sesión en el Congreso, tanto adentro como en derredor del palacio legislativo.

Y el despliegue de funcionarios en apoyo a Adorni fue completo: desde el presidente Javier Milei y su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, hasta el ahora frizado asesor presidencial Santiago Caputo.

En la organización del informe institucional de Adorni se vio la experiencia del equipo político de Karina: dias antes de la sesión lanzaron que si habia insultos Adorni se retiraría del recinto y con ello obligó a los legisladores más combativos de la oposición a medir sus palabras.

Y la maniobra considerada más astuta fue solo lectura de Adorni y principalmente hacer un breve cuarto intermedio antes de que el jefe de Gabinete respondiese preguntas, de modo de no contestar en caliente y así dejar abierta la posibilidad de que se le soltase la cadena, como le pasó en la última conferencia de prensa.

Adorni hizo a veces muecas y contuvo la rabia frente a algunos ataques, pero no llegó a estar con la “leche hervida”: mantuvo la calma y con la lectura anestesió la sesión.

Así cumplió con el objetivo que le encomendó Karina Milei: ser “apenas” un jefe de Gabinete, azuzar al kirchnerismo y la izquierda y un día, al menos por siete horas, volver a ser vocero presidencial.

Los días venideros se sabrá si hay recompensa, porque hasta hoy había sido apartado de la coordinación y el análisis político, y de la cuestión electoral en la Ciudad de Buenos Aires, donde ya no era candidato libertario a disputarle la poltrona a Jorge Macri, el actual jefe de Gobierno.

 

Parlamentario.com

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