Milei confirmó nuevos paquetes de leyes y admitió límites en el Congreso para avanzar con las reformas

El Presidente anticipó iniciativas vinculadas a la desregulación y reconoció que la falta de mayorías propias condiciona el ritmo de su agenda. También defendió su enfoque político centrado en la gestión más que en la disputa con la oposición.

El presidente Javier Milei volvió a poner el foco en la agenda de reformas estructurales que impulsa su gobierno y dejó definiciones con fuerte contenido político y parlamentario durante una entrevista radial. El mandatario confirmó que, tras los proyectos actualmente en tratamiento, se prepara un nuevo paquete de leyes orientadas a profundizar la reducción del tamaño del Estado.

En ese marco, explicó que esas iniciativas forman parte de una concepción más amplia sobre el rol estatal, que fue abordada en la última reunión de gabinete, donde se analizaron los próximos pasos de la agenda reformista.

En una entrevista con Radio Mitre, Milei precisó que, luego de los proyectos que ya están en marcha, “uno de los paquetes de leyes que se viene ahora” estará vinculado a lo que definió como una “revolución de los seguros”, eje que, según sostuvo, permitirá avanzar hacia un esquema de menor intervención estatal.

Desde el plano político, el Presidente dejó en claro que la capacidad de avanzar en esa agenda está directamente condicionada por la correlación de fuerzas en el Congreso. Recordó que inició su mandato con una fuerte debilidad parlamentaria y, si bien destacó una mejora en la representación legislativa, admitió que todavía no cuenta con mayoría propia.

“Hoy tenemos una mejor composición, pero seguimos siendo primera minoría y no tenemos quórum propio”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que cada iniciativa requiere negociación política: “requiere mucho diálogo, requiere mucho consenso”, lo que impacta tanto en la velocidad como en el alcance de las reformas.

Milei explicó que por eso “las reformas no son todas lo pura que nosotros quisiéramos que fueran, ni tampoco van a la velocidad que a nosotros nos gustaría, pero bueno, esta es la lógica del sistema institucional qie los argentinos hemos validado”.

“Por lo tanto…, usted va a jugar un partido de fútbol, no se queja porque no le dejan hacer goles con la mano, salvo que sea un arquero y lo haga en contra”, ejemplificó.

Esa admisión introduce un matiz pragmático en un gobierno que, en lo discursivo, plantea transformaciones profundas. Milei reconoció que los proyectos no avanzan “ni a la velocidad ni con la pureza” que desearía, producto de las limitaciones propias del sistema institucional.

Al mismo tiempo, evitó profundizar la lógica de confrontación con otros espacios políticos. Frente a las especulaciones sobre la competencia con Mauricio Macri, el Presidente planteó que su prioridad es la gestión y no la disputa electoral, al sostener que su objetivo es “hacer un buen gobierno” para validar una eventual reelección.

Desde el punto de vista legislativo, esa postura se traduce en una estrategia basada en la construcción de mayorías circunstanciales para cada proyecto, en un Congreso fragmentado que obliga a negociar ley por ley.

En ese contexto, la agenda que se viene —según dejó entrever— estará atravesada por proyectos con impacto directo en el funcionamiento del Estado y el sistema económico, lo que anticipa nuevos debates parlamentarios intensos, tanto por su orientación como por sus efectos.

Finalmente, el jefe de Estado reivindicó los resultados de su gestión, pero dejó en claro que el ritmo de las reformas dependerá, en gran medida, de la dinámica política en el Congreso, donde el oficialismo sigue sin lograr mayorías propias para avanzar sin acuerdos.

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