Póximamente se realizará el casting para la película “Zama” de Lucrecia Martel. Parte de este film se rodará en Chascomús, para lo cual se solicita la particpación de quienes allí residen. Se necesitarán personas de diferentes edades y descendientes de pueblos originarios, ya sea afrodescendientes, caucásicos y mulatos para roles menores y extras. Aquellos que quieran formar parte de este casting deberán enviar fotos y sus datos de contacto a este mail: zamacast@gmail.com
ZAMA
MARTEL Y DI BENEDETTO
Verónica Chiaravalli es quien publicó esta nota en La Nación con referencia a la novela y la película… En la misma luego de publicar la primera página de la novela dice que con “esas líneas de belleza desoladora comienza Zama, la gran novela de Antonio Di Benedetto que llega al cine en versión de la directora Lucrecia Martel. Los Almodóvar, productores de la exitosa Relatos salvajes, acompañarían el proyecto de Martel que concretaría de esta manera su cuarto largometraje.
Como Hitchcock, y según lo que ha dicho a la prensa, Martel considera que el cine tiene más oportunidades expresivas y artísticas ante una novela mediocre que sobre la base de una obra maestra, cuya perfección puede inducir al cineasta a una docilidad excesiva. Pero aun siendo Zama una novela magistral, el encuentro entre los mundos del escritor mendocino y la realizadora salteña puede resultar de lo más estimulante.
El libro de Di Benedetto y el cine de Martel tienen mucho en común. La espera desesperanzada del funcionario de la corona española en tierras americanas, Diego de Zama, prendada siempre de un barco que, cual Godot, parece que no llegar nunca, puede corresponderse con el tono moroso, el tiempo espeso en el que transcurre la abúlica vida familiar de los protagonistas de La ciénaga.
Como en Zama, una voz literaria se cuela en las películas de la directora: la voz de su abuela, mujer conversadora y aficionada a los relatos a la hora de la siesta, que les contaba a Lucrecia y sus hermanos los cuentos de Horacio Quiroga, con tal pericia narrativa que la niña creía que “La gallina degollada” había ocurrido en el patio de su casa y que “El almohadón de plumas” estaba en la habitación de al lado.
Al igual que Di Benedetto en Zama, Martel tampoco muestra en sus films la naturaleza como un reino bucólico -concepto urbano alejado de la realidad, opina- sino su esencia salvaje y hasta cruel, si se le pudiera atribuir alguna intención. En esa imagen literaria tan cinematográfica en la que el río indiferente a los pesares del hombre casi juega con el cadáver de un mono, acaso se cifre la estrecha cercanía estética de ambos creadores.





