Cuenta regresiva para una candidatura de Cristina

En pocos días más se develará uno de los grandes misterios de este año, seguramente uno de los principales de las próximas elecciones: si la presidenta de la Nación figurará en algún lugar de las listas. Una incógnita que ella develará a último momento, pero hay numerosos elementos para imaginar su decisión.

Por José Angel Di Mauro

No hay otro presidente de la democracia argentina reciente más identificado con el Parlamento que Cristina Fernández de Kirchner. Ella pasó trece años allí, distribuidos en ambas cámaras -cuatro de ellos en la doble condición de senadora y primera dama- antes de llegar al sitial que hoy ocupa, y no hubo escala previa entre el Legislativo y el Ejecutivo: viajó directamente de Hipólito Yrigoyen 1849 a Balcarce 50.

Podrá pelearle el sitial en el que la hemos ubicado Fernando de la Rúa, quien fue un hombre muy identificado con la actividad parlamentaria. De hecho, pasó en el Congreso más tiempo: 15 años. Fue senador entre 1973 y 1976, y volvió a serlo entre el 83 y el 89; pasó por Diputados entre el 91 y el 93 y volvió al Senado desde entonces hasta 1996, cuando se convirtió el primer jefe de Gobierno porteño elegido por el voto popular. Fue desde ese cargo del que ascendió a la presidencia de la Nación.

Pero tal vez por el volumen político adquirido por uno y otro, es más recordado el paso de CFK por el Parlamento. ¿Volverá?

“Nadie que fue papa vuelve para ser obispo”, solía decir Carlos Menem, cuando se especulaba sobre su candidatura a gobernador de La Rioja. Pero el expresidente terminó no siendo obispo, ni gobernador, sino senador nacional. No tenía antecedentes legislativos, ni será recordada su figura por su paso por la Cámara alta, donde va por su segundo e intrascendente mandato.

El caso de Cristina es bien distinto. Como legisladora nacional tuvo la característica de ser en la mitad de esa trayectoria bien contestataria, aun integrando el bloque oficialista, al punto tal que en 1997 la echaron del mismo. Pese a ello logró acceder a cargos de suma importancia, aunque nunca fue autoridad de los bloques que integró. Fue presidenta de la estratégica Comisión de Asuntos Constitucionales durante la gestión de Eduardo Duhalde y de su esposo Néstor Kirchner, y también tuvo un papel destacado en comisiones trascendentes como la Investigadora de los Atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, y la Antilavado, que presidió su hasta entonces (casi) amiga Elisa Carrió.

¿Volverá? Es lo que se preguntan todos, a pocos días de develarse la incógnita. Es que el próximo 20 de junio vence el plazo para el armado de listas, tarea que -en el caso del Frente para la Victoria- está enteramente en sus manos. Ella será quien resuelva los nombres de las nóminas del oficialismo en todo el país y en consecuencia su destino para los próximos años.

¿Cristina gobernadora?

La posibilidad de que volviera al ruedo inmediatamente después de salir de la Casa de Gobierno fue adelantada tal vez por primera vez por esta misma revista, hace casi dos años. En septiembre de 2013, Semanario Parlamentario tituló con un enigmático: “Cristina 2015”. Dijimos entonces: “Es sabido que los estrategas cristinistas analizan diversos caminos para emprender de cara a 2015 y pensando en lo que vaya a suceder después. No sólo preocupa la posibilidad de perder el poder, sino que el deseo principal es mantener a la fuerza aglutinada, pensando en el retorno. Para ello resultaría indispensable que Cristina sea candidata…”.

El kirchnerismo acababa de perder las PASO y se disponía entonces a enterrar definitivamente toda posibilidad de reforma constitucional y re-reelección. Hicimos hincapié entonces en las dificultades del kirchnerismo por no contar con un delfín, advirtiendo que “el heredero hasta podría haber sido Martín Insaurralde, si le hubiera ido bien en el principal distrito, pero generalmente la política no brinda segundas oportunidades. Con todo, el candidato elegido para ‘la continuidad del modelo’ deberá contar con el fundamental respaldo de Cristina Fernández de Kirchner, pero lamentablemente para el kirchnerismo acaba de comprobar que eso no es suficiente si la hoy presidenta no es candidata”.

De ahí que resaltamos por entonces que muchos sectores del kirchnerismo sostenían enfáticamente que Cristina debía ser candidata “sí o sí” en 2015. ¿Candidata a qué?, era entonces la pregunta. A senadora, no podía ser, pues ni Santa Cruz, mi Buenos Aires, los distritos donde puede competir, renuevan este año. ¿Y diputada? “Ni pensar que vaya a encabezar la lista de candidatos a diputados de la provincia de Buenos Aires, pues si bien su figura arrastraría votos, la Cámara baja no es el ámbito que más seduce a la hoy presidenta -dijimos entonces-. Estuvo en Diputados entre 1997 y 2001, y ese no es el período legislativo que más le guste recordar a Cristina, que pasó de una gran exposición en el Senado hasta el 97 -cuando fue elegida Premio Parlamentario-, a ser una más entre 257. Su lugar en el mundo de la política legislativa, si alguna vez quisiera volver al Parlamento, será siempre el Senado”.

¿Candidata a qué?, seguíamos preguntándonos y jugamos entonces con la posibilidad de que se postulara para la gobernación bonaerense. De ahí el “Cristina 2015”. Una fuente muy bien informada lo había deslizado por entonces a Palamentario, asegurando que Cristina podría llegar a aceptar ser candidata para ese cargo por múltiples razones. La primera -mas no la más importante-, por lo que podría aportarle a quien fuera el candidato presidencial K en octubre de 2015. La segunda, pues la idea del kirchnerismo sería hacerse fuerte -ya fuera del poder central- en un distrito de extensión oceánica.

Esa especie volvió a sonar cada tanto, pero se hizo más fuerte los últimos días. Hubo incluso importantes intendentes del conurbano que la suscribieron, alarmados con la posibilidad de que el oficialismo pueda perder la Provincia.

Pero lo que hace dos años sonaba realmente extraño, hoy lo es aún más. Está clara la dependencia del gobernador bonaerense de turno respecto del Gobierno central. ¿Por qué razón Cristina se arriesgaría a asumir un cargo en el que tuviera que oficiar como actriz de reparto, después de haber sido protagonista central durante más de una década? Tras haberlo vivido desde el otro lado del mostrador, jamás estaría dispuesta a encarnar un papel en el que tuviera que andar mendigando ayuda del presidente de turno. Más aún ante la posibilidad de que sea un adversario.

La dependencia a la que hacemos referencia se hizo excesiva precisamente durante la época kirchnerista. Fue cuando Néstor y Cristina Kirchner resolvieron tratar directamente con los intendentes y ejercer una suerte de cogobierno con el mandatario provincial, que como la mayoría de sus colegas tuvo que depender del auxilio del poder central.

Pero no siempre fue así. En otros tiempos fue notorio el peso de la liga de los gobernadores; que le pregunten sino a Fernando de la Rúa en el pasado reciente. La experiencia de los gobernadores hiperdependientes del poder central fue más bien una condición adquirida durante los años del kirchnerismo.

Para evitar tener que depender del presidente, Eduardo Duhalde aceptó dejar la vicepresidencia para disputar la gobernación tras hacer un pacto con Menem, por el cual se garantizó contar con el dinero suficiente a través del Fondo de Recuperación Histórica del Conurbano. Se hizo por ley y con ello Duhalde se garantizó 650 millones de pesos/dólares con los cuales no necesitó depender durante sus dos mandatos del humor de Carlos Menem.

Todo cambió después de la crisis terminal delarruista. La devaluación de 2002 hizo su aporte en el derrumbe de las arcas bonaerenses. El Fondo del Conurbano dejó de ser de 650 millones de dólares para transformarse en 650 millones de pesos congelados, que jamás volvieron a modificarse. La Ley 24.621 que lo creó en 1995 -plena vigencia de la convertibilidad- no preveía cláusulas inflacionarias. En rigor, la norma establecía en el inciso b de su artículo 1° la entrega de “hasta un monto de $ 650.000.000 anuales convertibles según Ley 23.928, a la provincia de Buenos Aires, proporcionados mensualmente, el que será incorporado a su coparticipación, con destino especifico a obras de carácter social”.

La inflación hizo luego lo suyo y hace tiempo que ese dinero dejó de ser suficiente para el gobernador de turno. Se le reprochó por ejemplo a Daniel Scioli no haber sido como Duhalde cuando Néstor Kirchner le solicitó dejar de lado su sueño porteño para ser candidato en la provincia de Buenos Aires. Cuando el exmotonauta aceptó mudarse del barrio del Abasto a Villa La Ñata, lo hizo sin poner condicionamientos y lo terminó pagando.

Si bien Néstor Kirchner prometió hacer una nueva Ley de Coparticipación Federal al asumir, y reflotó esa promesa en 2010, pasada la derrota en las legislativas, cuando anticipó la creación de una comisión de gobernadores del PJ y aliados para elevar al Congreso un nuevo proyecto de Coparticipación Federal de Impuestos, nada de eso sucedió.

Así las cosas, podría haberse pensado en una “Cristina gobernadora” si hubiera habido cambios en la coparticipación, o una readecuación automática por ley de los fondos de la provincia de Buenos Aires, de modo tal de garantizarle a la hoy presidenta un paso holgado por la gobernación, tal cual pudo hacer su esposo desde Santa Cruz, cuando estuvo apuntalado por los fondos de las regalías petroleras.

No habiendo señales en ese sentido -y no avisorándose ese tipo de cambios-, debería descartarse la “opción La Plata” para Cristina Kirchner.

¿Cristina legisladora?

La posibilidad más concreta que le encuentran los que insisten en la necesidad de tener a la hoy presidenta en las listas de agosto y octubre, pasa por la Cámara de Diputados o el Parlamento del Mercosur. En este último caso, mucho se ha especulado con que la elección tan adelantada de estos cargos no tenga otra intención que la de asegurar la presencia de CFK en las listas de este año, con el arrastre de votos que puede asegurar.

Fue muy llamativa la decisión política del kirchnerismo de acelerar el año pasado el tratamiento de esa norma y llegar al punto extremo de hacerla convertir en ley en una fecha impensada: el 29 de diciembre, en el Senado. En los tiempos recientes solo se recuerda al Congreso sesionando durante las fiestas durante la crisis de 2001.

Parlamentario se encargó de desmitificar en su edición anterior que, como se machaca, los mercodiputados vayan a asumir recién en 2020. Todo indica que será el próximo año. Con todo, nadie piensa que a Cristina le haga mucha gracia la tarea en ese foro que sesiona esporádicamente en Montevideo, y cuya incidencia práctica es todavía más que relativa.

“Son los fueros”, se advierte sistemáticamente, y no deja de ser una buena razón, pero sigue pareciendo poco.

En los mentideros políticos le asignan a Cristina un mayor interés por otro tipo de organismos internacionales, de más brillo y en lugares “más top”. Se habla, por ejemplo, de la FAO, que acaba de premiarla esta última semana en Roma por ser la Argentina uno de los países que han progresado en la lucha contra el hambre. Esa es además una designación que corresponde al presidente de turno, y a no dudarlo que un mandatario del FpV siempre estaría dispuesto a ofrecerle el cargo.

Hay que mirar además siempre la historia del kirchnerismo. A poco de asumir, Néstor Kirchner designó a Eduardo Duhalde presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, con lo que el exmandatario se trasladó a Uruguay.

Si no fue la designación de CFK para el Parlasur la intención de apresurar la elección de representantes argentinos, podrá encontrarse la razón en otro factor de peso: la habilitación de listas que llenará la propia presidenta. Con gente propia, o bien compensando allí los lugares que no les conceda ella en el Congreso nacional, al que piensa llenar con fieles. Un ejemplo práctico es el actual gobernador mendocino, Francisco “Paco” Pérez, que esperaba encabezar la lista de diputados nacionales y todo indica que terminará recalándo en el Parlasur, como consuelo.

Pasemos entonces a la opción local. En estas mismas páginas hemos especulado con la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner encabece la lista de candidatos a diputados nacionales bonaerenses, como su esposo hizo en 2009. Esperando, claro está, mejores resultados en la elección. En caso de que así suceda, debe especularse con que, a diferencia del papel virtualmente testimonial que Néstor Kirchner tuvo en la Cámara baja -asistió a solo dos sesiones y votó una sola ley, la del Matrimonio Igualitario-, Cristina podría llegar a presidir el bloque del Frente para la Victoria.

Estando en la Cámara baja, se aseguraría manejar con mano férrea una tropa legislativa de decenas de miembros -alrededor de 80-. E incluso mantener el nombre de Frente para la Victoria para los bloques (hay quienes piensan que ni bien no haya un Kirchner en el máximo sitial, las bancadas volverán a ser PJ).

Pero hay un dato que debe ser muy tenido en cuenta: presidir una bancada implica un detalle que no se sabe si Cristina estaría dispuesta a cumplir, su presencia permanente ya no en las sesiones, sino en el Congreso, prácticamente todas las semanas.

Una fuente muy calificada de la oposición consultada por Parlamentario sobre lo que presume pueda llegar a pasar con una eventual candidatura de la hoy presidenta, comentó haber hablado sobre el tema con gente que la conoce muy bien y que dialogó con ella recientemente. Si bien nadie puede dar precisiones sobre algo que solo está en la mente de CFK y en conocimiento tal vez de sus allegados más íntimos, todos coinciden en poner muy en duda la predisposición de Cristina a bajar de la Presidencia al Poder Legislativo.

“No la imagino lidiando con las cuestiones cotidianas que implican ser autoridad de bloque. Ni mucho menos presente en las sesiones, bancándose que cualquier diputado le diga de todo en un discurso, sin ella poder rebatirlo”, razonó nuestra fuente.

¿Cristina candidata?

Conforme se esperaba para el filo del cierre de listas, los últimos días se robustecieron las versiones respecto de la posibilidad concreta de que Cristina esté en algún sitio de las listas. Si hasta el propio Francisco de Narváez -entre otros de la oposición- lo advirtió muy convencido. Dio por sentado que ella sería candidata a gobernadora por ejemplo si Mauricio Macri y Sergio Massa decidieran acordar.

Lo cierto es que no es necesario imaginar un “mano a mano” para la gobernación. En el caso de que el kirchnerismo decida “jugar la dama”, alcanza conque ella esté en las listas; al frente de la nómina para diputados, o los parlamentarios del Mercosur, se notaría igual su nombre en letras de molde, como le gusta a ella decir.

Cabe señalar que muchos de los que insisten con la posibilidad de la candidatura de Cristina pertenecen a la oposición, y en ese caso se trata muchas veces de testimonios interesados, que con ese argumento buscan forzar la unión opositora.

Qué piensa la propia presidenta es la mayor incógnita. De momento, con las dudas ha logrado estirar su centralidad hasta el presente, y ya estamos a mitad de año. Como siempre, las dudas se disiparán recién el próximo sábado 20 de junio, bien entrada la tarde. Más vale que lo tenga en cuenta la oposición para tener capacidad de reacción.

¿Cristina en el llano?

Hay otra posibilidad que tiene menos espacio, pero es fuerte tanto en la dirigencia oficialista, como en la opositora. Que después de tantas vueltas, el nombre de Cristina Fernández de Kirchner termine brillando por su ausencia. Que se tome un descanso, sin necesidad de “bajar de nivel”. Que pueda jugar a “manejar los hilos” del oficialismo o de la oposición -según sea la suerte del candidato del FpV-, sin tener un rol institucional. Y tal vez sin los apremios tribunalicios a los que tanto teme, pues para eso se viene asegurando un importante poder de fuego en el Congreso y el Poder Judicial.

Bien podría estar especulando con preparar la vuelta en las legislativas de 2017, como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Una elección que le podría dar lustre para preparar el retorno soñado dos años después.

“La primera vez que fui diputada, en 1989, yo no quería ser candidata. Me llevaron prácticamente a los empujones, porque yo tenía temor de que como Néstor era intendente, pensaran que yo me postulaba porque era ‘la mujer de…’. Los compañeros me decían que nadie iba a pensar eso, al contrario, porque yo siempre milité mucho, a la par de él. Y tenían razón, siempre me distinguí y todo el mundo dice que en realidad ocupo el lugar por mí y no por ser la esposa de…”. Palabras que la propia Cristina Fernández de Kirchner aun antes de ser presidenta de la Nación.

“Lo mío nunca se fue dando en forma planificada o escalonada, al contrario”, afirmaba.

Por entonces, rechazaba el esquema “diputada-senadora-gobernadora-presidenta” que muchos le asignaban para su carrera política. Logró saltear la gobernación. ¿Volverá a desandar casilleros?

Fuente: Parlamentario
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