En su participación en el Coloquio IDEA de Mar del Plata, la senadora sostuvo que la Argentina debe dejar de ser un país de promesas para consolidar condiciones de crecimiento de largo plazo. Reclamó mayor seguridad jurídica, estabilidad normativa, coordinación tributaria entre los distintos niveles del Estado y un marco institucional que favorezca las inversiones.
La senadora nacional Patricia Bullrich participó este jueves de la segunda jornada del Coloquio IDEA que se desarrolla en Mar del Plata, donde planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en la previsibilidad institucional, reglas estables y seguridad jurídica para fomentar las inversiones y el crecimiento económico.
Durante un panel moderado por el director de IDEA, Martín Galdeano, la legisladora sostuvo que la política debe ser juzgada por los resultados de gestión más que por las promesas electorales. “La política siempre es una promesa hasta que tiene que gobernar. Sería bueno que te voten por tus acciones y no por tus promesas”, afirmó.
Bullrich consideró que la Argentina cuenta con condiciones para convertirse en una potencia, aunque atribuyó a decisiones internas la imposibilidad de consolidar ese potencial. “Tenemos posibilidad de ser potencia, ¿y por qué no lo somos? Por nosotros mismos. Tenemos que cambiar esa realidad y generar las condiciones para ser potencia”, expresó.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue el papel del Congreso en la construcción de marcos normativos duraderos. En ese sentido, sostuvo que la institucionalidad requiere leyes que trasciendan los cambios de gobierno y advirtió que cuando las normas tienen vigencia práctica solo durante una administración pierden su valor como herramientas de previsibilidad.
La senadora destacó además la importancia de generar horizontes de largo plazo para quienes deciden invertir en el país. Citó como ejemplo los regímenes que garantizan estabilidad por 30 años para determinadas inversiones y sostuvo que esa previsibilidad debería extenderse progresivamente al conjunto de la actividad económica.
“El largo plazo no está solamente en lo material, está en la cabeza de la familia o la empresa que decidió invertir ahí”, remarcó, al señalar que las decisiones de inversión requieren confianza en la permanencia de las reglas más allá de los ciclos políticos.
En materia judicial, Bullrich vinculó la seguridad jurídica con la necesidad de que se respeten los marcos regulatorios y contractuales. Según argumentó, determinadas decisiones judiciales que intervienen sobre cuestiones administrativas pueden generar incertidumbre y afectar las condiciones previamente acordadas entre empresas y ciudadanos.
También se refirió a la lucha contra la corrupción y valoró los avances registrados en el juzgamiento de hechos vinculados al poder político. A su juicio, la transparencia y el sometimiento de los funcionarios públicos al control de la Justicia constituyen elementos indispensables para mejorar el clima de negocios y fortalecer las instituciones.
Otro de los puntos destacados de su intervención fue la cuestión tributaria. Bullrich planteó la necesidad de una mayor coordinación entre Nación, provincias y municipios para evitar que la reducción de impuestos en una jurisdicción sea compensada por aumentos en otra. “Hoy bajás un impuesto nacional, pero la provincia no lo hace o lo sube y lo mismo el municipio con las tasas, y te generan un choque de planetas”, sostuvo.
En particular, cuestionó el uso de tasas municipales como mecanismo de financiamiento general y defendió que estos tributos estén directamente vinculados a la prestación de servicios concretos. Además, propuso generar incentivos para que provincias y municipios reduzcan la presión fiscal y compitan por atraer inversiones.
Como conclusión, la senadora señaló que la Argentina debe debatir qué tipo de Estado está dispuesta a financiar y cuáles son las condiciones necesarias para que el sector privado pueda producir, invertir y generar empleo. Según afirmó, el objetivo es construir un esquema de competitividad que permita a la industria nacional desarrollarse en igualdad de condiciones frente a otros países de la región y transformar finalmente el potencial argentino en resultados concretos.







