Veinte años en lo más alto dicen más de cómo vemos el deporte que de las televisiones

Fonte Pixabay

La noticia de que Samsung lleva veinte años seguidos siendo la marca de televisores más vendida en el mundo puede parecer un dato más del mercado, pero al final dice mucho de cómo ha cambiado el consumo en casa sin que el televisor desaparezca por el camino. Hubo un tiempo en el que se creía que el celular reemplazaría por completo al televisor, pero lo que realmente ocurrió fue el cambio en la función del televisor.

Hoy la televisión sigue siendo relevante porque ha logrado concentrar el streaming, las aplicaciones, los videojuegos, la música, los contenidos en directo y, sobre todo, lo que mucha gente todavía prefiere vivir en la pantalla grande, el deporte. Ahí es donde el liderazgo de Samsung tiene más sentido, porque no se trata sólo de vender dispositivos bonitos o técnicamente más avanzados, sino de lograr a tiempo el tipo de experiencia que la gente sigue deseando en casa.

No todo fue por el celular

El móvil ha ganado espacio en casi todo. Desde las redes sociales hasta las noticias, los mensajes e incluso algunos de los entretenimientos más ligeros se han trasladado casi por completo a la palma de tu mano. Aún así, cuando hay un gran partido, una carrera importante o un evento deportivo que realmente exige atención, la lógica cambia y mucha gente sigue prefiriendo la televisión porque el deporte en vivo exige una imagen más grande, mejor sonido y un ambiente que difícilmente un teléfono celular puede reemplazar por sí solo.

Esta es también la razón por la que los Smart TV dejaron de competir directamente con los teléfonos inteligentes y pasaron a funcionar casi como la pieza central de un consumo más híbrido. La persona ve el partido en la pantalla grande, pero al mismo tiempo accede al teléfono móvil. Comenta en grupo, consulta datos en su celular, monitorea reacciones en las redes y en ocasiones incluso da su opinión sobre apuestas en vivo mientras continúa el partido, reforzando que ambos pueden convivir y mejorar la experiencia del usuario.

Esta es también la razón por la que los Smart TV dejaron de competir directamente con los teléfonos inteligentes y pasaron a funcionar casi como la pieza central de un consumo más híbrido. La persona ve el partido en la pantalla grande, pero al mismo tiempo accede al teléfono móvil. Comenta en grupo, consulta datos en su celular, monitorea reacciones en las redes y en ocasiones incluso da su opinión sobre apuestas en vivo mientras continúa el partido, reforzando que ambos pueden convivir y mejorar la experiencia del usuario.

Ver deporte ya no es hacer una cosa a la vez

Quizás este sea el cambio más importante y el que mejor explica por qué ciertas marcas han logrado mantenerse a la vanguardia, han logrado entender que el consumo ya no es lineal. Nadie se pasa dos horas sólo mirando la pantalla como hace unos años, hoy el consumo es rápido, la cantidad de contenidos es inmensa, pero todavía hay espacio para que la televisión siga siendo popular y un elemento importante en el hogar de todos.

Pero ojo, esto no significa que el televisor actual no necesite evolucionar, es importante que permita la conexión a otras plataformas, la integración de aplicaciones y la posibilidad de actualizaciones para mejorar las funcionalidades del dispositivo. Cuando una marca se da cuenta de esto antes que los demás, obtiene una ventaja. Y Samsung parece haber leído este movimiento con antelación, primero siguiendo los grandes saltos del mercado y luego adaptando el producto a un uso mucho más mixto.

¿Qué sigue ocupando la habitación?

El cine y las series siguen siendo contenidos muy vistos en televisión, al igual que el deporte en directo, que sigue siendo uno de los contenidos que consigue combinar atención, costumbre y presencia física en torno a la televisión. Hay gente que se sienta junta a ver un clásico, un partido decisivo de la Champions o una final importante. La televisión sigue ahí porque hay momentos que aún ameritan este formato.

Y es curioso que esa importancia volviera a crecer precisamente en una época en la que todo parecía encaminarse hacia el consumo individual. En lugar de acabar con la televisión, lo digital la obligó a encontrar un nuevo papel. Hoy funciona como el centro de la sala y alrededor de él gira el resto del consumo.

El liderazgo también se trata de percibir el comportamiento.

Quizás la mejor manera de repasar los veinte años de Samsung en la cima. No como un reinado automático, sino como resultado de darnos cuenta de que la tecnología sólo sigue siendo relevante cuando rastrea el comportamiento real del público. La televisión sólo siguió siendo importante porque ya no era pasiva, de lo contrario probablemente sería un dispositivo olvidado en el pasado.

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