En un ambiente íntimo, con el imponente marco de la Estancia Villa María y con Jairo cantando para los novios. Todos los detalles de la boda de ensueño.

El sábado por la noche fue la gran fiesta de Abel Pintos y Mora Calabrese. Los novios eligieron la imponente estancia Villa María de Cañuelas para hacer la celebración y previamente pasaron por la iglesia de nuestra ciudad el jueves por la mañana con absoluta reserva.

Familiares y amigos acompañaron a los novios. Juntos disfrutaron a Jairo quien les regaló un bello Ave María que llenó de emoción el lugar.

Los más íntimos ya estaban instalados en la estancia desde el viernes ya que el casco de la estancia cuenta con 11 habitaciones con vista al parque.

Según declaró el propio Abel, la propuesta llegó con “naturalidad”. “Una mañana desperté y me di cuenta que no quería pasar un día más sin proponerle matrimonio. Compré una alianza, volví a casa y le pedí matrimonio”, explicó.

El wedding planner fue Javier Pita. A él se le encargó un ambiente “íntimo y familiar”, pero lleno de detalles. La lista de invitados era de caso 90 personas. Todos se reunieron en el bosque ubicado detrás de las caballerizas de la estancia.

La casona de Villa María fue el marco perfecto para la gran boda soñada. La novia tenía puesto un vestido con inspiración en los años 30 del diseñador Fabian Zitta.

Para la recepción se armó una estructura de hierro blanco de 10 x 18 metros, explicó el organizador. En el centro ubicaron una barra de tragos y de cada lago había juegos de livings en colores verde esmeralda, nude, y arena. Muchas velas, flores, telas y luces especialmente seleccionadas para armar un clima perfecto.

La carpa central tenía 18 x 16 metros. En el centro se ubicó la pista de baile dorada, sobre la que se colocó un logo familiar diseñado por la pareja que luego se colocó también en las servilletas, porta vasos y hasta en un detalle del smoking de Abel.

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