Coin cryptocurrency Cardano and gold fabric background. ADA

El último (y todavía no se sabe si terminado o simplemente en sus inicios) rally alcista de las criptomonedas ha dejado a Cardano como la tercera criptomoneda más capitalizada, algo que no es extraño si se tiene en cuenta que individualmente casi ha triplicado su precio, algo que no ha ocurrido en el caso de las dos criptomonedas globalmente más valiosas como son bitcoin y ethereum, las cuales también han experimentado un gran crecimiento, sí, pero porcentualmente bastante menos impresionante que el de Cardano, lo cual puede llevar a muchos a preguntarse los porqués de tan buen comportamiento, y en este caso parece tener que ver con las utilidades de la blockchain de Cardano.

Contratos inteligentes

 

Las criptomonedas tienen utilidad más allá que como mero objeto de especulación, y una de las utilidades más atractivas de las mismas son precisamente los contratos inteligentes, que además en esta ocasión parecen estar detrás del gran crecimiento del precio de Cardano, lo cual en principio es una buena noticia para un mercado que quiere desligarse de la especulación pura y dura. Y es que, según muchos de los análisis de expertos en criptomonedas, la activación de los mismos en la testnet de la criptomoneda es la principal causa de que el precio haya subido tanto que Cardano ya supera en varios miles de millones de dólares el valor de sus inmediatas perseguidoras, Binance Coin y Theter, criptomoneda esta última vinculada al valor del dólar, por lo que suele quedar al margen de la volatilidad al no ser tan útil para especular.

El interés de los contratos inteligentes radica principalmente en que no dependen de que ninguna de las partes firmantes cumpla con su parte, ya que estos se ejecutan de forma automática al darse ciertas condiciones, lo que elimina el control sobre el contrato de la parte que se encuentre en mejor posición. De esta forma se consigue una mayor seguridad en el cumplimiento al quedar fuera la necesidad de buena voluntad por ambas partes y una mayor economía en las transacciones, eliminando intermediarios que den fe de que el contrato tuvo lugar y además al cumplirse automáticamente elimina la necesidad de acudir a los juzgados en caso de incumplimiento, algo que es muy caro incluso en caso de que se tenga éxito (“Tengas juicios y los ganes” reza la famosa maldición, incidiendo en el hecho de que incluso los juicios que salen bien son un quebradero de cabeza y un quebranto para el bolsillo).

La aparición y aceptación de los contratos inteligentes han dado paso a la conocida como “Propiedad inteligente”, transferible entre perfectos desconocidos sin necesidad de la intervención de terceros que les pongan en contacto y actúen de fedatarios públicos en caso de conflicto entre partes ya que los contratos inteligentes son, como ya se ha dicho anteriormente, autoejecutables.

Criptomonedas, sujeto de inversión

 

Pero por muy atractivas que sean las utilidades de las criptomonedas (las cuales serán fundamentales para determinar su viabilidad y crecimiento futuros) lo cierto es que las criptomonedas pueden ser usadas por inversores precisamente para especular en trading de CFDs (apalancándose, lo que incrementa los riesgos) o comprándolas con exchanges, es decir, como instrumento para tratar de hacer crecer un capital inicial sin importar tanto cuestiones como la blockchain o los contratos inteligentes, aunque en este caso sí se deben tener en cuenta factores como la volatilidad.

En este aspecto, y siempre bajo la responsabilidad del inversor, se pueden utilizar varias criptomonedas, de hecho al igual que ocurre con otros instrumentos como las acciones y los futuros de multitud de activos, las nuevas tecnologías han posibilitado que usuarios que hace tan sólo unas pocas décadas hubieran tenido que operar a través de un corredor de bolsa vía telefónica operen por su cuenta, lo cual en el caso de las criptomonedas ha supuesto la aparición de inversores que antes no hubieran estado interesados en operar en mercados tradicionales y por lo tanto se han convertido en la puerta de entrada de muchos legos al mundo de la inversión, lo cual tiene sus pros (mayor educación financiera, responsabilidad de lo que cada cual hace con su dinero y la posibilidad de lograr cierta autonomía económica) y sus contras (falta de interés por aprender, arriesgar dinero que no se puede perder…) pero sin duda ya es toda una realidad.

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