El fallo fue dictado ayer por unanimidad de los miembros del Tribunal nº 2 Departamental, donde se los juzgó, indicando el mismo que el homicidio fue premeditado, que los disparos efectuados no fueron ni para asustar o amedrentar a la víctima, sino para acabar con su vida.
Los tres hermanos Bonadeo juzgados por el crimen de Luis Alberto Herrera (Lucho) perpetrado en marzo del año 2013, fueron condenados ayer a prisión perpetua en el Tribunal en lo Criminal nº 2 donde se los juzgó.
Antes de introducirnos en el caso es de indicar, que a dos años y medio de ocurrido el crimen la causa transitó por la etapa de instrucción, con apelaciones, la evaluación del Juzgado de remitirla a juicio, su paso por la Cámara de Apelaciones, su radicación en el Tribunal y la realización del juicio oral, algo que no ocurre habitualmente y que merece destacarse.
El Tribunal que juzgó el hecho estuvo integrado por los Dres. Eduardo Campos Campos, Analía Avalos y Claudia Castro, quienes consideraron acreditado el hecho materia de juzgamiento y que describieron, que alrededor de las 11,20 horas del 29 de marzo de 2013, tres sujetos adultos que habían acordado previamente dar muerte a Luis Alberto Herrera, se dirigieron en el vehículo de propiedad de uno de ellos, un Peugeot 206, al domicilio de aquél ubicado en la calle Kennedy 847 de nuestra ciudad. Que acercándose al lugar desde calle Monseñor de Andrea, doblaron a la altura de Kennedy hacia el Oeste, y desde el interior del rodado efectuaron al menos cinco disparos con arma de fuego contra Herrera, quien en ese momento se encontraba en el frente de su domicilio, impactando dos de ellos en el cuerpo –produciéndose su muerte en forma instantánea-, dándose seguidamente los victimarios a la fuga a gran velocidad.
Entre los elementos valorados para probar la autoría de los hermanos Claudio Rubén, Fabrizio Nazareno y Nicolás Maximiliano Bonadeo, se indicó en el fallo los testimonios de distintos vecinos del vecino asesinado. Uno dijo haber visto cuando el auto paraba frente a la casa de la víctima y de su interior disparaban con armas de fuego, precisando que Herrera estaba sentado en una silla y que al ver el vehículo había intentado ingresar a la casa, siendo alcanzado en esas circunstancias por los disparos. Otro mencionó haber visto pasar un auto 206 bordó a alta velocidad.
Además se valoró el procedimiento de secuestro de dicho rodado, realizado por la policía en la ex Estación de Servicio Shell luego de un llamado telefónico efectuado por un efectivo policial, quien dijo haberse bajado en el lugar ante la presencia de un auto estacionado de iguales características al buscado, precisando que una persona le había dicho que del mismo habían bajado tres individuos, cerraron el auto, lo trapearon un poco con un buzo y luego se retiraron en un Bora negro que los vino a buscar. Precisó este policía que el auto estaba caliente, lo que indicaba que había estado en marcha.
En cuanto a los elementos que cimentaban la convicción que el hecho se había perpetrado “con el concurso premeditado de tres personas”, se indicó la problemática existente desde hacía tiempo entre la víctima y su concubina, a la sazón madre de los tres imputados, situación que se resaltó “había trascendido la pareja y alcanzaba al menos a los tres hijos varones de la mujer”.
Se destacó al respecto una serie de entredichos y amenazas que habían ocurrido entre Herrera y alguno de los Bonadeo, entre ellos precisamente lo ocurrido en el lavadero de autos de la Shell, cuando “Lucho” Herrera había insultado a la madre de ellos y amenazado con un cuchillo (tipo machete).
La mujer, ex pareja del asesinado, contó por su parte que había mantenido una relación de concubinato durante cuatro años con Herrera, que se había ido varias veces de la casa debido a las agresiones verbales y físicas de las que era víctima, que había formulado varias denuncias, precisando que Herrera le ocasionaba conflictos en todos los lugares donde iba a vivir cada vez que se iba de su casa, y que por ello decidía regresar.
También como elemento de prueba de la premeditación, se tuvo en cuenta un llamado telefónico el que hizo referencia quien había sido esposa del muerto, quien dijo que cuando estaba hablando con la concubina de su ex, un masculino había tomado la palabra y le había dicho que sacara a su hijo (del matrimonio) de la casa porque iban a matar a Herrera. Y que si bien este individuo no se había identificado, quien se había comunicado hacía referencia a “su madre”, la pareja de Herrera.
El fallo resaltó, que resultaba evidente que ante la dimensión que había tomado el problema del muerto con la madre de los imputados, los tres hermanos habían acordado como forma de poner fin a la situación ultimar a la víctima, procurándose para ello contar con al menos dos armas de fuego, ejecutando el hecho efectuando como mínimo de cinco disparos dirigidos a la parte posterior del cuerpo de la víctima, precisando que no buscaron asustarlo ni amedrentarlo, sino acabar con su vida.
Por todo ello el Tribunal por unanimidad resolvió condenar a Claudio Rubén Bonadeo, de 29 años de edad, Oficial de Policía; a Fabrizio Nazareno Bonadeo, de 28 años, empleado; y a Nicolás Maximiliano Bonadeo, de 27 años, empleado, a la pena de Prisión Perpetua, como coautores responsables del delito de “Homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el uso de arma de fuego”.
Es de destacar por último, que la pena de Prisión Perpetua significa al menos 35 años de cárcel, ya que recién en ese término se puede analizar la posibilidad de excarcelación.
Fotos y audio: C.O.L. criterio On Line
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