En el Parque Industrial, el laboratorio Gihón produce insumos para la industria farmacéutica y exporta a todo el mundo. El creador de Microsoft contactó a estos profesionales de la ciudad para desarrollar su plan de inmunización en África y Asia.
En Mar del Plata, más precisamente en el Parque Industrial de ruta 88, funciona una fábrica que desde hace años es la única en el mundo que produce thimerosal, un conservante para vacunas humanas y de animales. Sin embargo, en los últimos tiempos, el laboratorio Gihónconsiguió otro nuevo motivo de distinción: Bill Gates, el creador de Microsoft, eligió a esta empresa marplatense para invertir recursos para desarrollar un plan de inmunización para África y Asia.
Según se cuenta en el diario La Nación, desde su nacimiento -familiar y hace 25 años- “el crecimiento de la empresa fue lento, pero constante”. “En el 2014 la facturación fue de US$ 2,6 millones y en 2015 llegaron a US$ 3,3 millones, de los cuales el 57,6% correspondió a la exportación. Este año para la compañía será de una fuerte inversión. Para poder cumplir el pedido de la ONG del magnate tecnológico deberán aumentar 40% la producción del thimerosal, lo que les demandará una inversión de US$ 1,5 millones”, se explicó en la nota, en la que se remarca que el laboratorio fue calificado por la OMS como uno de los “mejores del mundo”.
Alberto Chevalier, uno de los fundadores de la empresa, contó al medio nacional: “Somos una pyme de origen familiar. Empezamos con mi hermano, mi papá y yo. Yo me había doctorado ya. Tenía la posibilidad de hacer el posdoctorado o arrancar un emprendimiento. Sabíamos que queríamos sintetizar moléculas que pudieran ser usadas en la industria farmacéutica. Tratamos de hacer algo que no hacían los demás. Con el thimerosal vimos una oportunidad por su bajo volumen que facilita la etapa de desarrollo y el salto a la escala industrial. Nos pusimos a trabajar en optimizar un proceso para que el producto fuera de alta calidad, muy uniforme, con poca desviación estándar y más rentable”, comentó y dijo nunca quisieron patentar el proceso por miedo a que los copien.
“Después llegarían otros desarrollos, con los que fueron nuevamente vanguardistas. Fabricaron el único endulzante natural que existe en el mundo que, a diferencia del azúcar, no posee calorías y no tiene los problemas de toxicidad atribuidos a otros edulcorantes”, se contó en la nota, en la que además se apunta que Gihón también desarrolló aceites encapsulados a partir de los desechos de la industria pesquera. “Los ácidos grasos que están adentro del aceite de pescado son cardioprotectores, sirven además para prevenir problemas cardiovasculares y son buenos para las articulaciones y el sistema cognitivo neuronal, así como para retardar problemas degenerativos como el Alzheimer”.
Foto: diario La Nación





