Cuando aún antes de arrancar el período ordinario, se produjo el primer desgajamiento del bloque encabezado por Héctor Recalde, muchos auguraron una inminente implosión del mismo que demora en llegar. Si bien ha perdido ya casi un tercio de los miembros que sumaba tras la elección, el FpV muestra aún cierta solidez, más allá de que no le alcance para torcer las votaciones. Detallamos uno por uno quiénes integran esta bancada elegida por la propia Cristina.
Por José Angel Di Mauro
Todavía faltaba mucho de campaña y de hecho el macrismo ni siquiera estaba segundo en las encuestas. La posibilidad de un eventual triunfo era aún hipotética, pero muy concreta según las propias figuras del todavía no constituido Cambiemos. Almuerzo de por medio, Parlamentario le preguntó a las principales espadas del Pro cómo harían para gobernar con un nucleo kirchnerista muy numeroso en el Congreso. El hoy presidente de la Nación frunció el ceño y puso en duda tal posibilidad, trasladando la inquietud a uno de sus principales operadores, que manifestó su incredulidad respecto de tal posibilidad. La réplica refirió a un trabajo reciente por entonces de Semanario Parlamentario, en el que se hacía un cálculo de probabilidades electorales teniendo en cuenta la peor elección que podría hacer el Frente para la Victoria, que sería repetir el resultado -perdidoso- de las legislativas de 2013, en cuyo caso el FpV seguiría siendo primera minoría en la Cámara de Diputados.
“Pero no todos van a ser kirchneristas”, repuso el operador. “La gran mayoría sí”, insistió esta publicación, habida cuenta de que conforme sucedía desde 2011, tras la desaparición de Néstor Kirchner, las listas legislativas eran armadas en su totalidad en la Casa Rosada y Olivos, y en consecuencia solo los fieles probados accedían a los principales lugares. Una condición que se fue profundizando con el paso de las elecciones y que llevaba a sugerir que un eventual macrismo gobernante debería lidiar con una bancada no menor a los 80 diputados, de los cuales poco menos de medio centenar serían seguramente fieles kirchneristas.

A la postre, los cálculos se corroboraron confiables. Pero la realidad suele ofrecer algo más que fríos números. Es que más allá de la cuestión numérica en cuanto al bloque kirchnerista, el peso específico del mismo ha menguado independientemente de las escisiones que puedan seguir registrándose. De hecho, a partir del primer desgajamiento -menor al calculado en un principio-, el bloque FpV-PJ dejó de ganar las votaciones en la Cámara baja y su papel quedó relegado a una condición cuasi testimonial. Marginado de la cocina de las leyes, solo consigue alargar los debates en función de su extenso número de diputados que suelen anotarse para hablar, resaltando las cualidades del modelo que siguen defendiendo y denostando a la gestión actual.
La visión palpable de la corrupción pasada espantó a extraños, pero también a los propios, y fue el factor que llevó a dar por sentado hace pocas semanas que el Consejo Nacional Justicialista sugeriría a los bloques de ambas cámaras archivar la sigla FpV y dejar vigente solo la del PJ.
Precisamente poco antes de la asunción del nuevo Gobierno, desde estas mismas páginas nos preguntábamos cuánto tardarían las bancadas peronistas en recuperar su denominación original. Recordemos que la identificación FpV surgió a partir de las elecciones de 2005, el primer gran triunfo electoral del kirchnerismo en el poder, cuando el presidente santacruceño decidió otorgarle al entonces desconocido Agustín Rossi la titularidad de la flamante bancada FpV.
En el Senado conservó la sigla PJ, adherida a la impuesta por el kirchnerismo. Pero en Diputados, el bloque se despojó del término, que recuperó para este recambio legislativo, de manera invertida con relación a la Cámara alta, donde la denominación es PJ-FpV.
Sin embargo la decisión de dejar de lado la sigla FpV terminó siendo cajoneada. La reunión del PJ donde se daría esa directiva/sugerencia, se postergó indefinidamente, pero la realidad es que más temprano que tarde eso sucederá. La razón de la postergación de tal decisión no fue especificada, aunque obviamente difiere de la esbozada oficialmente. Se dice que los propios gobernadores sugirieron que no tenía sentido darle más trascendencia al tema, que se iría decantando de manera fáctica. Otros advirtieron que el tema de la sigla aceleraría la división, y que los que quedaran del lado del FpV serían más que los del PJ. Mala señal para el poder ascendente, y una victoria mínima e innecesaria para el kirchnerismo.

Si bien ratificaron su decisión de alejarse de la bancada del FpV porque la misma “persistía” en el “error constante” de considerarse “únicos abanderados de la oposición sin tender puentes hacia los otros bloques y fuerzas políticas”, no queda claro un distanciamiento del cristinismo. ¿O no pareciera remitir este gran frente del que habla Grosso al Frente Ciudadano que sugirió Cristina Kirchner cuando su reaparición pública ante los tribunales de Comodoro Py? Y en cuanto a Randazzo, si bien fue el dirigente que se le plantó a la expresidenta, queda claro que era para el kirchnerismo duro el candidato más confiable por su identificación con el modelo, frente a las dudas que les despertaba el inasible Daniel Scioli.

Pero para despejar dudas, será mejor que analicemos individualmente el nivel de kirchnerismo de cada uno de los diputados que aún conserva la bancada FpV-PJ.
Los camporistas
Para comenzar a desmenuzar el perfil de los kirchneristas de la Cámara baja, será mejor hacerlo por los más afines al kirchnerismo duro. Y en esa condición, primeros y con bonete, como diría La Jefa, ubicaremos a los integrantes de La Cámpora. Son 24, a los que tal vez podría considerarse más cristinistas que peronistas.
Por riguroso orden alfabético, habrá que mencionar en primer lugar a la misionera Cristina Britez, que al ser ubicada en la lista para 2015 lo atribuyó a “una decisión estratégica de Cristina Fernández”. Delegada hasta entonces del ANSeS en el norte de su provincia, milita en La Cámpora desde 2010, invitando desde allí “a los jóvenes a comprometerse, como lo hizo Néstor”.

También es de La Cámpora la tucumana Nilda Carrizo, que tiene mandato hasta 2017 pues asumió ese año en lugar del hoy gobernador Juan Manzur, que entonces renunció a su escaño para seguir como ministro de Salud. Al jurar, la tucumana lo hizo por “la memoria de Néstor, los 30 mil desaparecidos y las mujeres víctimas de la trata”.

Una de las principales espadas de la agrupación juvenil kirchnerista es sin lugar a dudas Eduardo “Wado” De Pedro, quien encabezó la lista en la provincia de Buenos Aires en las últimas elecciones y por lo tanto tiene mandato hasta 2019. También hijo de desaparecidos, fue secretario general de la Presidencia de Cristina y principal armador de las alianzas electorales en 2015.
Otro misionero de La Cámpora es Daniel Di Stéfano, que seguirá como diputado hasta 2019 y es, con 28 años, el legislador más joven de la Cámara. Es secretario general de la JP de Misiones y al jurar lo hizo por Andresito, el jefe guaraní que batalló por la independencia, y por Misiones, pero también por Néstor y Cristina Kirchner. Para pintar su grado de kirchnerismo, vale su declaración en la que afirmó que “es imposible pensar en un peronismo o en un PJ sin Cristina”. No tiene una buena relación con el PJ, cuyo Consejo Nacional integra, y donde en la reunión constitutiva lo hicieron callar tres veces: una José Luis Gioja y las otras dos Gildo Insfran, quien delante de todos le cortó el rostro con un lapidario “nene, cerrá el culo y no hablés”.

La cordobesa Gabriela Estévez tiene también cuatro años por delante de mandato y se siente “profundamente” definida y representada por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. “Fueron ellos quienes tomaron la pluma para continuar escribiendo la historia con el pueblo, con nosotros. Es por ello que tantos jóvenes nos hemos sumado a la militancia, a participar activamente en la política, porque nos sentimos protagonistas de la historia, agentes de transformación”, sostiene esta dirigente camporista.
Ya el hecho de ser santacruceño encolumna a todo dirigente del FpV como kirchnerista. Y más si, como Mauricio Gómez Bull, es de La Cámpora. Amigo personal de Máximo, tiene mandato hasta 2017.
Luchadora por los derechos humanos desde su adolescencia, la santafesina Josefina González es otra militante de La Cámpora, también hija de desaparecidos. Tiene mandato hasta 2017.
Juan Manuel Huss es un entrerriano que dice formar parte del “Proyecto Nacional y Popular” desde los 14 años. Arrancó en la JP de Paraná, tras afiliarse al Partido Justicialista en 1999 y a partir del conflicto con el campo en 2008, comenzó a trabajar con La Cámpora, “dejando todo lo que teníamos que dejar en pos de que una Patria Justa, Libre y Soberana no solo sea un recuerdo de los mayores, sino una realidad construida entre todos y todas”. Tiene mandato hasta 2019.
Otro que será diputado hasta 2019 es Santiago Igon. Como tantos camporistas fue referente de la ANSeS, donde lo designaron jefe de la Unidad de Atención Integral (UDAI) Esquel. Es el líder de La Cámpora en su provincia, Chubut.
¿Qué decir de Máximo Kirchner, precisamente el líder de La Cámpora? Obviamente no hay mucho más que agregar, solo que su mandato se extenderá hasta 2019.

Chaqueña, María Lucila Massín tiene mandato hasta 2019 y responde a Jorge Capitanich, pero fundamentalmente al “proyecto político” que le despierta “orgullo, compromiso y lealtad”.

Martín Alejandro Pérez supo ser candidato a vicegobernador de su provincia, Tierra del Fuego. Trabajó en la Jefatura de Gabinete de la Nación y se desempeñó también en la Secretaría de Hacienda que conducía Juan Carlos Pezoa, a quien conoció en la Fundación para la Integración Federal, mientras Pérez presidía el Centro de Estudiantes de Tierra del Fuego. Es otro joven de La Cámpora, que concluye su mandato el año que viene.

Otro fueguino de La Cámpora es Matías David Rodríguez, con mandato hasta 2019. También supo pasar por la ANSeS, en este caso encabezando la representación de Ushuaia. Integró la Mesa Promotora “Kirchner Presidente” en 2003 y fundó con el actual intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, La Cámpora en Tierra del Fuego. Como para que no queden dudas sobre la alta estima de la que llegó a gozar en el kirchnerismo, fue delegado del COMFER durante la discusión de la Ley de Medios, y fue delegado luego ante la AFSCA.
Rodrigo “Rodra” Rodríguez fue secretario de Organización y Comunicación Comunitaria del Ministerio de Desarrollo Social. Dirigente de La Cámpora, exnovio de Victoria Donda, tiene mandato hasta 2019.
José “Pitín” Ruiz Aragón definió su postulación por el FpV correntino como “una decisión de la conducción estratégica del proyecto nacional”. Es líder de La Cámpora en su provincia y su designación generó discrepancias en el PJ provincial. “Enojos hay siempre, todo el mundo quiere ser candidato, pero no siempre hay lugar para todos”, minimizó. Mantendrá su banca hasta 2019.
También referente de la ANSeS, en este caso en Tucumán, Marcelo Santillán es otro de los camporistas que integran el núcleo duro del kirchnerismo en la Cámara baja. Su mandato concluye en 2019.

La última representante del camporismo en el bloque FpV es Luana Volnovich (2019). La bonaerense coordinó a nivel nacional el programa Fines. Es politóloga y dirigió el Centro de Estudios Políticos de La Cámpora. También estuvo al frente de la División de Estadísticas y Sistemas de Información en el Ministerio Público de la Defensa de la Capital Federal.
Los exfuncionarios
En rigor, suele decirse que son 25 los integrantes de La Cámpora. Pasa que a los ya citados muchos suman a Axel Kicilllof. Con mandato hasta 2019, el exministro de Economía suele ser considerado un miembro más de la agrupación, aunque no lo es. Mejor incorporarlo a los altos exfuncionarios del Gobierno de Cristina que fueron puestos allí por su nivel de incondicionalidad con esa administración.
Al ya citado Kicillof, agregaremos a Carlos Castagneto. Viceministro de Desarrollo Social de Alicia Kirchner, es miembro de la dirección de Kolina y fue mano derecha de la hoy gobernadora de Santa Cruz. Fue uno de los precandidatos a gobernador de Buenos Aires y es de los más críticos del macrismo. Es parte de la línea dura del bloque FpV, figurando siempre en las conferencias de prensa donde el kirchnerismo le mostró los dientes al Gobierno.

Otra exministra es Nilda Garré, que también tuvo otros cargos durante la administración de Cristina Kirchner y que ahora tiene mandato como diputada hasta 2019.

Sentado a la izquierda de Julio De Vido, otro exfuncionario K que pasó al Poder Legislativo es el exsecretario de Transporte de la Nación Alejandro Ariel Ramos. Fue intendente de Granadero Baigorria y de momento se mantiene fiel al kirchnerismo.
Los fieles
Por haber ocupado cargos clave en el Parlamento durante la gestión kirchnerista; por haberse identificado plenamente con el modelo, por pertenencia, o bien por no tener territorio, entre otras razones, hay otro grupo de diputados que se descuenta seguirán fieles a la expresidenta hoy en el llano.


No puede obviarse aquí a la ultrakirchnerista Diana Conti, autora de la célebre frase “Cristina eterna”, sin otro anclaje más que el kirchnerismo, lo mismo que Edgardo Depetri, ambos con mandato solo hasta 2017.
Por estar segundo en la conducción del bloque habría que considerar al formoseño Luis Basterra y al mendocino Guillermo Carmona, muy cercano a La Cámpora y un militante del kirchnerismo duro. Ambos tienen cuatro años por delante como diputados. Con dos años menos, hay que sumar a Luis Cigogna, un hombre fiel a Alberto Balestrini, quien ya sin ese paraguas político se sumó plenamente al kirchnerismo.

Las mismas características le asisten a Carlos “Cuto” Moreno, compañero de militancia de Néstor Kirchner, a quien no puede imaginarse en otro espacio que no sea el kirchnerismo. Su mandato vence el año próximo.
Si de ultra K se trata, hay que contar a Adrián Grana (2019), quien como todo militante de Nuevo Encuentro, cuya mesa chica integra junto a Martín Sabbatella, no tiene otro camino político que el de reportar al kirchnerismo.
Exdelegada del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que encabezaba su tía Alicia Kirchner, y sobrina también del extinto armador del kirchnerismo catamarqueño, Armando “Bombón” Mercado. Verónica Mercado (2019) es otra kirchnerista sin retorno.
Y ya que mencionamos a Alicia Kirchner, otra diputada que le reporta es Mirta Alicia Soraire (2019), quien pertenece a la agrupación Kolina, luego de haber hecho su carrera en el sur. Pero es diputada por Tucumán, pues a pedido de la Casa Rosada fue incluida en el tercer lugar de la lista alperovichista. “Mi carrera política está relacionada desde siempre con Alicia Kirchner. Primero en Santa Cruz, y después me convocó cuando Néstor Kirchner asumió como presidente”, señaló la tucumana por adopción, absolutamente K como se ve.
Al entrerriano Jorge Barreto (2017) habría que incluirlo entre los fieles a ultranza. Militante de la corriente Martín Fierro, supo cumplir funciones en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con sede en Paraná. Luego estuvo al frente del Centro de Acceso a la Justicia, una dependencia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, y el dato clave es que se trata de un militante de base de fuertes vínculos con el kirchnerismo, que no pertenece al PJ y siempre se mostró como un cristinista.
Alineada con el proyecto nacional, no por nada Analuz Ailén Carol ocupó el segundo lugar en la lista fueguina. Su alineamiento claro lo marca que haya manifestado al ser elegida como candidata que el proyecto de su sector era “básicamente acompañar” las decisiones nacionales, que entonces encarnaba el kirchnerismo gobernante. Para esta ingeniera pesquera, Néstor y Cristina Kirchner “marcaron una etapa. La mejor etapa de mi vida. En estos 12 años se realizaron todos los sueños peronistas. Nuestra obligación es mantener esas banderas en alto respetando la opinión de todos los bloques que integran la cámara. Pero siempre teniendo en cuenta las figuras de nuestros referentes, Perón y Evita”. Su mandato vence en 2019.

Identificada con el peronismo de La Matanza, a su vez encolumnado con el kirchnerismo, María Isabel Guerín (2019) estuvo al frente de la ANSeS de Laferrere. Es titular de la agrupación Eva Duarte y exfuncionaria municipal de La Matanza. “Para mí es una gran responsabilidad representar a La Matanza en el Congreso de la Nación, me siento muy orgullosa”, dijo luego de asumir.

Si al hablar de los entrerrianos impulsados por su gobernador a alejarse del FpV se mencionó a Gaillard y Gervasoni, queda claro que no se puede considerar alejados del kirchnerismo a Jorge Barreto, ni al camporista Huss. Pero tampoco al peronista Julio Solanas, quien tiene mandato hasta 2019 y debe considerarse que se mantendrá dentro del FpV. Recientemente ha dicho que el presidente Macri “quiere un Estado ausente para que las reglas las pongan los grandes capitales extranjeros, y estos capitales llegan sólo cuando las condiciones están dadas”.

Exintendente de Guaymallén, el mendocino Alejandro Abraham (2017) no pareciera dispuesto a alejarse del bloque K, a partir de la manera como reaccionó ante la noticia del alejamiento del grupo que dio lugar al bloque Justicialista. Esa vez dijo que él prefería “resignar una cloaca aunque sea mi Provincia, pero no hipotecar el futuro de los argentinos”.
Teniendo en cuenta el alineamiento de Jorge Capitanich con Cristina Kirchner, se debe descontar que los diputados Juan Manuel Pedrini (2017) y Analía Rach Quiroga (2019) se mantendrán en ese espacio. Esta última fue durante más de seis años secretaria privada del gobernador Capitanich y luego subsecretaria de Legal y Técnica.

Y ya que estamos en tren de dudas, citemos a Cristina Alvarez Rodríguez, quien se mostró siempre durante este tiempo fuera del poder en la primera fila de fuego kirchnerista revelándose así como una activa integrante del kirchnerismo duro. Sciolista, la exministra de Gobierno bonaerense sorprendió solo al ausentarse cuando se votó el desafuero parcial de Julio De Vido. Tiene cuatro años de mandato, y si una decisión como dejar de lado la sigla FpV surgiera del Consejo Nacional donde Daniel Scioli es vicepresidente, debería imaginarse que terminaría prevaleciendo su alineamiento partidario. Igual, de momento sigue prevaleciendo su alineamiento con los K: acaba de presentar un proyecto para que los jueces paguen Ganancias junto a la kirchnerista Nilda Garré.
Eduardo Seminara tiene mandato hasta 2017 y en su currículum figura haber sido vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Asumió en lugar del fallecido Jorge Obeid, pero habría que medir su nivel de kirchnerismo en la actividad intensa que tuvo en la definición de los alcances de la Ley de Medios, lo que le valió ser director de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca). También supo declarar en el tribunal federal local, en la causa Díaz Bessone, donde dio testimonio de las torturas que sufrió durante la dictadura.
Para terminar, una diputada a la que se daba fuera de la bancada de Héctor Recalde, cuando se anunció la creación del bloque Justicialista, la rionegrina María Emilia Soria. Con un año más de mandato, se mostró entonces sorprendida por que se la imaginara dando un portazo y anunció que seguiría votando “con convicción”. Dijo entonces comprender a los restantes legisladores “por las presiones que tienen en sus provincias”. “Yo tuve la responsabilidad de hablar con ellos, porque entiendo que esto beneficia a Sergio Massa y a Mauricio Macri, no beneficia a la unidad del PJ. Ya lo decía el general Perón: si nos peleamos entre nosotros nos devoran los de afuera”.
Con las puertas abiertas

Está claro que el presidente del PJ no quiere romper lanzas con el kirchnerismo, e incluso esta última semana defendió a Cristina Kirchner frente a los casos de corrupción, poniendo en duda que ella tuviese algún conocimiento de las irregularidades que sucedían en su administración.
El plan de Gioja sería reunir a todos los espacios peronistas en un interbloque, en el que también puedan estar los cristinistas, siempre que aceptaran resignar la conducción.
Volviendo al riguroso orden alfabético, tenemos a Gustavo Arrieta (2017), máximo referente del FpV de Cañuelas, donde fue intendente entre 2007 y 2011, hasta que fue convocado por el gobernador Scioli para ser ministro suyo. Empero, en ese gabinete era considerado el más kirchnerista. De hecho, llegó al Gobierno provincial como parte de un acuerdo con intendentes K que no pertenecían a la estructura orgánica del PJ, pero que fueron fieles a la Casa Rosada, en particular cuando Néstor Kirchner perdió las elecciones en 2009. Como intendente, tuvo fuertes lazos fundamentalmente con los ministros Alicia Kirchner y Julio De Vido. Pero también tiene lazos con el Movimiento Evita, lo que abriría una puerta hacia afuera, y también se ausentó al votarse la situación de De Vido.
Otro de los que estuvo ausente en esa votación fue el rionegrino Luis María Bardeggia (2017), quien proviene del Frente Grande. En su momento, se rumoreó que seguiría los pasos del gobernador Alberto Weretilneck al alejarse del FpV, pero no lo hizo. Habrá que ver qué camino adopta en un futuro, aunque al no ser peronista no necesariamente terminaría confluyendo en un bloque PJ.

La santafesina Silvina Frana (2019) tiene una carrera dentro del justicialismo santafesino, y en su Provincia fue funcionaria de Jorge Obeid. Si bien ha venido votando como el resto de su bancada no ha tenido manifestaciones extremas de reivindicación del modelo K.
El sindicalista Abel Furlán (2019), secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), seccional Campana-Zárate, es presidente del PJ de Zárate y está vinculado a Antonio Caló, o sea que es más probable verlo encolumnado con el partido que con el kirchnerismo propiamente dicho.
La tucumana Miriam Gallardo estaría con un pie afuera, a juzgar por los dichos de su referente, el senador y exgobernador nacional José Alperovich, quien hace un mes, inmediatamente después de la irrupción del tucumano José López y sus bolsos, rompió el molde al proclamar que “el kirchnerismo se terminó”. En ese contexto, anticipó que “puede ser que en Diputados armemos un bloque nuevo, porque el FpV es más intransigente”, y señaló que “estamos evaluando uno con (José) Orellana, Miriam Gallardo y una persona más”. Gallardo asumió en su momento en lugar de Osvaldo Jaldo, y tiene mandato hasta 2017.

La chubutense Ana Llanos (2019) tiene una larga militancia en el peronismo local y fue esposa del intendente de Comodoro Rivadavia Néstor Di Pierro. Hizo campaña repartiendo muñecas con pestañas postizas que la identificaban. Cuando se votó el tema de los allanamientos a Julio De Vido, se ausentó con un curioso argumento: “Me fui a comprar un tecito vick. Estaba afiebrada. Cuando volví ya habían votado”.
Muy crítica de este Gobierno, que según ha dicho “avasalla todos los derechos adquiridos”, Inés Beatriz Lotto de Vecchietti también está muy identificada con su gobernador, Gildo Insfran, por lo que le asisten también las generales de la ley que aplicamos con Díaz Roig.
Este extenso repaso permite verificar que la elección de Cristina y sus principales colaboradores de los candidatos de las listas K priorizó lealtades, que apuntan a dificultar futuros desgajamientos. Por lo pronto, más de medio centenar tiene una especial identificación con el cristinismo. Aunque hay que tener en cuenta que tratándose de peronistas y políticos al fin, todo puede suceder a mediano o largo plazo.
http://www.parlamentario.com/noticia-93550.html






