Al menos una vez al mes, la Luna parece acercarse a alguno de los planetas –también simula hacerlo con las estrellas– en una aproximación que en la jerga astronómica se conoce como “conjunciones“. Los encuentros con Venus o Júpiter, los dos planetas más brillantes, son más o menos frecuentes; lo que es inusual es que lo haga con ambos a la vez. Y eso es lo que ocurrió este sábado.
El “triángulo” celestial pudo observarse con el caer de la tarde. “La Luna en fina fase creciente, Júpiter (mag -1.8) y Venus (mag -4.6) se ubicarán a mediana altura (alrededor de 30º) sobre el horizonte del noroeste. Hacia las 18:30 el compacto astronómico, con el azulado cielo crepuscular de fondo, será una vista verdaderamente e inolvidable”, precisó el Planetario Galileo Galilei en su web.
El show culminó cerca de las 22, cuando primero Venus y luego Júpiter y la Luna finalmente se oculten detrás del horizonte.
El espectáculo se pudo observar a simple vista. Pero además, el Planetario convocó a un evento especial para contemplar la “reunión” con la música de la orquesta de alumnos del Conservatorio Manuel de Falla.
Aunque atractivo, el hecho no fue más que un juego de apariencias en base a la perspectiva desde donde se lo mira. En realidad, la Luna, Júpiter y Venus no pueden “encontrarse” en el espacio. Cada uno de ellos tiene su propia órbita, y se encuentran a distancias completamente diferentes de la Tierra.
En los fríos números, al anochecer, la Luna estará a 393 mil kilómetros de la Tierra; Venus, a 89 millones de kilómetros; y Júpiter, diez veces más “atrás”: 893 millones de kilómetros.
En los días siguientes, los mencionados planteas seguirán dando que hablar, ya que el martes 30 de junio ambos formarán un muy poco frecuente “doble lucero“.
infobae








