DOLORES – Pedido de publicación: “❤️ SANTINO, HIJO MÍO: EL ORDEN DE LA VIDA NO ERA ESTE”

Edea
Lectura: 10 min · Audio disponible

31/05/2010 – 02/11/2026

16 años de vida. Una eternidad en nuestros corazones.

Mi querido Santino:

Nunca imaginé que algún día tendría que escribirte estas palabras. Nunca pensé que la vida me pondría frente al dolor más grande que puede sentir un padre: despedir a su propio hijo.

Tenías apenas 16 años, hijo. Toda una vida por delante, tantos sueños por cumplir y tantos momentos que todavía nos quedaban por compartir.

Eras un chico bueno, sano, sin adicciones, sensible, tranquilo y cariñoso. Un chico con ilusiones, proyectos y ganas de construir su propio futuro.

Te gustaban los animes. Soñabas con irte a estudiar, con comenzar una nueva etapa de tu vida y encontrar tu propio camino.

Y tenías tu buzo de egresados.

Ese buzo que quedó guardado y que nunca llegaste a estrenar.

El próximo año te esperaba tu viaje de egresados. Me imaginaba viéndote preparar las valijas, disfrutar con tus compañeros y regresar con miles de historias para contarnos.

Me imaginaba acompañándote en tus estudios, verte crecer, convertirte en adulto y alcanzar tus sueños.

Hoy no solamente me duele tu ausencia, hijo. Me duele también todo lo que nos quedó por vivir.

LA VIDA YA ME HABÍA ENSEÑADO LO QUE ERA PERDER

Santino, hijo mío, antes de tu partida la vida ya me había golpeado muy fuerte.

Me tocó despedir a mi papá, a mi mamá y también a mi hermana.

Tres personas que amé profundamente y cuyas ausencias llevo conmigo todos los días.

Creí que, después de haber atravesado tanto dolor, conocía lo que significaba perder a alguien que uno ama.

Pero jamás imaginé que la vida todavía me tenía reservado el golpe más duro de todos: perderte a vos, hijo mío.

Porque cuando perdí a mis padres, perdí una parte de mis raíces.

Cuando perdí a mi hermana, perdí una parte de mi historia, de mis recuerdos y de mi vida compartida.

Pero cuando te perdí a vos, Santino, sentí que también se me arrancaba una parte del futuro.

Ese futuro en el que soñaba verte crecer, terminar tus estudios, cumplir tus sueños y construir tu propia vida.

No significa que haya amado menos a quienes ya no están. Cada uno dejó un vacío inmenso e irreemplazable en mi corazón.

Pero nunca imaginé que tendría que aprender a vivir con la ausencia de mi propio hijo.

Yo ya había despedido a quienes vinieron antes que yo. Nunca pensé que tendría que despedir a quien debía continuar después de mí.

Y por eso hoy hay algo que necesito decirte desde lo más profundo de mi alma:

VOS TENDRÍAS QUE HABERME LLEVADO AL CEMENTERIO A MÍ, SANTINO. NO YO A VOS.

Ese era el orden de la vida, hijo.

Yo tendría que haber envejecido viéndote crecer.

Y algún día, cuando llegara mi momento, tendrías que haber sido vos quien me despidiera.

Pero me tocó despedirte cuando apenas tenías 16 años.

Y aunque la vida ya me había enseñado lo que era perder, nunca me había enseñado cómo seguir viviendo sin un hijo.

EL DOLOR QUE NO SIEMPRE SE VE

Años atrás habías sufrido bullying en otra escuela. Aquellas experiencias te habían afectado, aunque el tiempo hubiera pasado y hubieras seguido adelante.

Vos no demostrabas lo que sentías. Guardabas tus frustraciones y tus tristezas.

Nunca me hablaste de pensamientos de quitarte la vida.

No vi señales claras que me permitieran imaginar el sufrimiento que estabas atravesando.

Y hoy quiero compartir esto con otros padres, porque es una realidad que necesitamos comprender.

A veces nuestros hijos parecen estar bien. Tienen proyectos, hacen planes, continúan con sus actividades y nosotros creemos que todo marcha normalmente.

Pero hay dolores que no siempre se ven.

Hay heridas emocionales que permanecen durante años.

Y hay adolescentes que no encuentran la manera de expresar lo que les sucede, incluso estando rodeados de personas que los aman.

A TODOS LOS PADRES QUIERO DECIRLES ALGO DESDE MI CORAZÓN

Muchas veces vivimos preocupados por el trabajo, las responsabilidades, las cuentas y las obligaciones.

Trabajamos incansablemente para que a nuestros hijos no les falte nada.

Queremos darles una buena educación, un hogar, comodidades y un futuro mejor.

Y en esa carrera por brindarles bienestar, a veces dejamos para después una conversación, un abrazo o una tarde compartida.

No porque no los amemos.

Justamente porque los amamos, muchas veces creemos que darles lo mejor significa trabajar cada vez más.

Pero hoy quiero compartir una reflexión que me nace desde el dolor:

NO PASEMOS TODA LA VIDA TRABAJANDO PARA DARLES UN FUTURO MEJOR A NUESTROS HIJOS, OLVIDÁNDONOS DE COMPARTIR SU PRESENTE.

El tiempo no vuelve.

Escuchémoslos, preguntémosles cómo están, conozcamos sus preocupaciones, sus amistades y sus miedos.

Abracémoslos, compartamos momentos con ellos y hagámosles saber que siempre pueden hablar con nosotros.

Y comprendamos también que, aun estando presentes, puede haber sufrimientos que no alcancemos a descubrir.

No se trata de culpar a los padres. Se trata de aprender a escuchar, acompañar y buscar ayuda cuando sea necesario.

EL DOLOR DE NUESTRA FAMILIA

Santino, tu partida dejó un vacío inmenso en nuestra familia.

Tu mamá, Yamila, vive el dolor de haber perdido a su hijo. Un dolor que ninguna madre debería conocer.

Ella también soñaba con verte crecer, acompañarte en tus estudios, compartir tus logros y estar presente en cada etapa de tu vida.

Tus hermanos, Lola y Felipe, también sienten tu ausencia.

Les falta su hermano, su compañero de recuerdos, de momentos compartidos y de una historia familiar que siempre va a llevar tu nombre.

En nuestra casa hay un lugar que nadie podrá ocupar. Ese lugar es tuyo, Santino.

Seguimos siendo una familia que te ama profundamente, aunque hoy tengamos que aprender a vivir con tu ausencia.

EL BULLYING NO ES UN JUEGO

Quiero dirigirme a las escuelas, a los docentes, a los padres y a toda la sociedad.

Una burla puede dejar una herida. Una humillación puede afectar profundamente la autoestima. El rechazo y el maltrato pueden dejar consecuencias que perduran mucho después de que las agresiones terminaron.

Cambiar de escuela no siempre significa que esas heridas hayan sanado.

El suicidio es una realidad compleja y no tiene una única causa. Pero el sufrimiento emocional de nuestros jóvenes nunca debe minimizarse.

A las escuelas les pido que intervengan, que escuchen y que acompañen.

A los padres les pido que hablen con sus hijos, tanto con quienes sufren bullying como con quienes pueden estar lastimando a otros.

Y a los adolescentes que atraviesan momentos difíciles les quiero decir que no están solos, que merecen ser escuchados y que pedir ayuda es un acto de valentía.

No esperemos a que una tragedia nos enseñe la importancia de escuchar.

MI PROMESA PARA VOS, SANTINO

Hijo mío, mientras tenga vida voy a mantener viva tu memoria.

Voy a hablar de vos, de tu bondad, de tu sensibilidad, de tus sueños y de todo el amor que dejaste en nosotros.

Pero también voy a levantar mi voz contra el bullying y contra la indiferencia frente al sufrimiento de nuestros jóvenes.

Quiero que tu historia ayude a otros padres a acercarse a sus hijos.

Que las escuelas comprendan la importancia de actuar.

Que los chicos aprendan a respetarse.

Y que ninguna familia sienta que tiene que enfrentar sola una situación de sufrimiento emocional.

No quiero que te recuerden solamente por cómo terminó tu vida. Quiero que te recuerden por los 16 años que viviste y por el amor que sembraste en nosotros.

Voy a llevar tu nombre con orgullo, hijo.

Y voy a intentar transformar una parte de este dolor en conciencia, para que tu historia pueda ayudar a cuidar otras vidas.

❤️ UN AGRADECIMIENTO DESDE LO MÁS PROFUNDO DE NUESTROS CORAZONES

En medio del dolor más grande que nos tocó vivir como familia, queremos dedicar unas palabras de agradecimiento a todas las personas que estuvieron y siguen estando a nuestro lado.

Al personal del hospital, por su atención, compromiso y humanidad.

A la Policía, por su intervención, respeto y acompañamiento.

Al director de la escuela, por estar presente y acompañarnos en circunstancias tan dolorosas.

Al personal de apoyo psicológico de la Municipalidad, por brindarnos contención, escucha y acompañamiento en un momento en el que tanto lo necesitábamos.

Pero quiero detenerme especialmente en quienes también ocupaban un lugar muy importante en la vida de Santino.

A SUS AMIGOS:

Gracias, chicos. Gracias de todo corazón.

Gracias por haber sido parte de la vida de Santino, por compartir momentos, risas, charlas y recuerdos que siempre van a quedar.

Gracias por acompañarlo, por estar presentes en su despedida y por esas lágrimas sinceras que demostraron cuánto lo querían.

Como papá, verlos llorar a mi hijo fue algo profundamente doloroso, pero también me permitió comprender cuánto cariño había sembrado Santino entre ustedes.

Quiero que sepan que cada lágrima, cada abrazo y cada gesto de amor hacia mi hijo quedaron grabados en nuestros corazones.

Ustedes también perdieron a un amigo, a un compañero, a alguien con quien seguramente imaginaban seguir compartiendo muchos momentos.

Cuídense mucho entre ustedes. Hablen cuando algo les duela, escúchense y no tengan miedo de pedir ayuda.

Y cuando recuerden a Santino, recuerden también sus buenos momentos, sus gustos, sus risas y todo lo lindo que compartieron.

Gracias por querer a mi hijo. Para un papá, eso tiene un valor que no se puede explicar con palabras.

A NUESTROS AMIGOS, FAMILIARES Y CONOCIDOS:

Gracias a cada uno de ustedes.

A quienes estuvieron presentes, a quienes nos abrazaron, a quienes lloraron junto a nosotros, a quienes nos enviaron un mensaje o simplemente nos acompañaron en silencio.

Gracias a quienes siguen preguntando cómo estamos y a quienes mantienen vivo el recuerdo de Santino.

En momentos como estos uno comprende el verdadero valor del cariño, la amistad y la solidaridad.

No existen palabras que puedan aliviar por completo la ausencia de un hijo, pero saber que no estamos solos nos ayuda a transitar este camino tan difícil.

En nombre de Yamila, Lola, Felipe y en el mío, queremos expresar nuestro agradecimiento más sincero.

Y a todos les pedimos algo:

No se olviden de Santino. Recuérdenlo por su vida, por su bondad, por su sensibilidad y por los momentos que compartieron con él.

Que su nombre siga presente en las conversaciones, en los recuerdos y en el cariño de quienes lo conocieron.

❤️ Y A VOS, MI QUERIDO SANTINO…

Hijo mío, todavía me cuesta comprender que no voy a verte llegar con tu buzo de egresados puesto.

Que no voy a despedirte cuando salgas para tu viaje.

Que no voy a acompañarte cuando te vayas a estudiar.

Que no voy a verte cumplir tantos sueños que tenías por delante.

Me faltás vos, hijo. Y me falta todo ese futuro que imaginaba a tu lado.

Pero hay algo que jamás va a cambiar.

Tu mamá Yamila, tus hermanos Lola y Felipe y yo vamos a amarte siempre.

Tu lugar en nuestra familia es eterno.

Y mientras tenga voz, voy a seguir pronunciando tu nombre.

Porque vos siempre vas a ser mi hijo. Y yo siempre voy a ser tu papá.

Aunque el orden de la vida se haya invertido.

Aunque me haya tocado despedirte cuando soñaba con verte crecer.

Aunque me quede toda una vida para extrañarte.

TE AMO, SANTINO.

Te amé durante tus 16 años y voy a seguir amándote hasta el último día de mi vida.

Tu papá. ❤️

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POR SANTINO. POR SUS SUEÑOS. POR SU MEMORIA. POR TODOS LOS CHICOS QUE SUFREN EN SILENCIO.

Que su historia nos recuerde que nuestros hijos necesitan amor, tiempo, escucha y acompañamiento. Que nunca minimicemos el bullying y que aprendamos a cuidar también las heridas que no se ven.

SANTINO — 31/05/2010 – 02/11/2026

SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES. ❤️

Juan Carlos Gómez

Mundo Marino
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