El Gobierno nacional despidió a la investigadora del INTA que estudió la presencia de agroquímicos en personas y ambiente

Edea
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El Gobierno nacional, a través del Consejo Directivo del INTA, despidió a Virginia Aparicio, quien encabezó en Argentina el proyecto internacional SPRINT sobre exposición a plaguicidas.

La decisión se formalizó mediante la resolución 366 y aplicó la exoneración, la sanción más severa del empleo público nacional.

La científica trabajaba en la Unidad Integrada Balcarce.

Su equipo detectó residuos de distintos agroquímicos en muestras humanas y ambientales, en una investigación financiada por la Unión Europea.

El organismo fundamentó la medida en presuntas irregularidades administrativas, relacionadas con la participación de un investigador jubilado, pareja de Aparicio, y con autorizaciones para gestionar recursos.

Sin embargo, la resolución reconoce que no se acreditó un beneficio patrimonial directo para la investigadora y que los movimientos contables no prueban por sí solos un perjuicio económico para el Estado.

Aparicio rechazó las acusaciones, cuestionó las garantías del procedimiento y vinculó el sumario con la difusión de los resultados.

Su defensa anticipó que recurriría a la Justicia.

El caso reavivó el debate sobre la independencia científica y las presiones sobre quienes investigan los impactos de los agroquímicos.

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