Hoy se cumplen 183 años de la creación del Partido de Ajó

Para comenzar la historia del Partido es necesario remontarnos al siglo XVI y a lo que era en ése momento el Continente Americano. Dicho Continente estaba dividido en varios Virreynatos; el de Nueva Castilla, que abarca la zona del Perú, gobernado por Francisco Pizarro, el de Nueva Toledo gobernado por Diego de Almagro y el del Río de la Plata gobernado por Pedro de Mendoza, que abarca también Paraguay y Uruguay, en este último la Provincia de Nueva León dividía a la actual Provincia de Buenos Aires por la mitad y se extendía hasta el estrecho de Magallanes.

En el año 1534 Carlos V, Rey de España, otorga a Sebastián de Alcanzaba una cédula Real que le permite la explotación de la citada Provincia, dicha expedición no se llega a organizar y más adelante, también por cédula Real autoriza a Gutiérrez Vargas de Carbajal a intentar una nueva expedición, luego nombrado Obispo de Placencia encomienda la exploración del continente a Rivera quien parte de España en el 1539 del Puerto de Sevilla con cuatro naves y comienza a explorar lo que resta sin conocer del Continente. Fracasa al sur de la Patagonia. En el año 1581 Felipe II por una cédula Real autoriza a Sarmiento de Gamboa a partir con una expedición compuesta por 23 navíos y 5000 tripulantes desde España. Esta termina con 30 hombres en el sur, aniquilada por los indios.

En el año 1580 Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) oriundo de Paraguay y pariente de Juan de Garay, organiza una expedición terrestre que parte de Asunción y llega a la zona de Tandil. Acompañan a Hernandarias indios guaraníes evangelizados que dieron el nombre de “TUYÚ” a esta región donde hoy habitamos, que en idioma guaraní significa “lodo” o “barro blanco”.

Este territorio comienza a ser llamado por los españoles “El rincón del Tuyú”

Durante principios del siglo XIX, la región posfronteriza del río Salado era conocida como Región del Tuyú, ya que todas las referencias a la zona la denominaban de esa forma.

El padre Tomás Falkner visitó la zona en 1750 y en sus relatos decía que: “esta franja campera y marítima, es tradicionalmente conocida como Rincón del Tuyú” También dice el religioso en su diario de viajes: “Este pequeño territorio se llama de los españoles, el Rincón del Tuyú, porque el país inmediato tiene este nombre en más de cuarenta leguas al occidente. Tuyú, en lengua indígena significa barro, que es el suelo de aquel país”.

La denominación de Tuyú es muy anterior a la de “Ajó”, ya que a la modificación del nombre del Partido de Ajó por el de General Lavalle se aclara: “Ajó, fue antiguamente el Rincón del Tuyú”.

Como Tuyú era un territorio sumamente extenso, cuyos límites exactos se perdían antiguamente al contacto de tierras que se hallaban en poder del indio, no embargo por la información del padre Falkner, que existía el Rincón del Tuyú, expresamente determinado, en el sitio donde se encuentra General Lavalle ahora y se extendía sesenta leguas hacia el poniente, o sea, más allá del Azul con esa misma denominación, Tuyú.

Desde el campo literario también se deja constancia que esta zona era conocida como Tuyú, ya que Bartolomé Mitre, Hilario Ascasubi y Rafael Obligado han de nombrar estas tierras con ese nombre al referirse al payador Santos Vega, de quien se dice estar enterrado en el Monte de Las Tijeras.

También Ricardo Güiraldes habla del Partido del Tuyú en su obra Don Segundo Sombra cuando dice: “Llevados por nuestro oficio, habíamos corrido gran parte de la provincia. Ranchos, Matanzas, Pergamino, Rojas, Baradero, Lobos, el Azul, Las Flores, Chascomús, Dolores, el Tuyú, Tapalqué y muchos otros partidos”.

Por todo lo antes citado y para devolverle a la región el anclaje con sus raíces y por ser este la nombre histórico que tuvieron esas playas, se propone el cambio de denominación al Partido de La Costa por el de Partido de Tuyú.

Lo que sobra del Continente …

El descubrimiento del continente americano había impulsado a los Reyes de España al envío de expediciones marítimas, que tenían como meta la conquista de nuevas tierras, con la esperanza de hallar nuevas riquezas que recompusieran la alicaída economía hispana.Cuando los primeros conquistadores abandonaron la empresa de establecer una población en 1536, los caballos, yeguas y vacas que habían ingresado al país con ellos se reprodujeron durante los siglos XVI y XVII, poblando las pampas. Se denominaba a la zona sur del país comprendida entre la Bahía de Samborombón hasta la Bahía de Chanco en el pacifico: “Provincia de León” o “Gobernación del Estrecho”.

En el año 1580, Juan de Garay funda por segunda vez Buenos aires. Luego en el año 1581 el mismo adelantado emprende una expedición para explorar la región comprendida entre la actual zona Capital de la Provincia y lo que hoy es Mar del Plata. Esta zona era habitada por gran cantidad de indios, no en la costa, sino tierra adentro. Fue Juan de Garay el primero que hace mención a nuestras tierras: Es muy galana la costa …

De acuerdo a los informes que enviaba en sus cartas, los equinos traídos por Don Pedro de Mendoza se habían multiplicado y estaban al servicio del aborigen como valioso auxiliar en sus correrías. Uno de los lamentados y más grandes genocidios de nuestra historia se produce a raíz de la falta de ganado cimarrón que llevó a los indios a organizarse en lo que se conoció como “malones” (que significa atropellada) cuyo objetivo era el de conseguir ganado para sus tribus y defender sus tierras. Así fue como se acercaban cada vez mas a Bs. As. obligando a las autoridades a reforzar la defensa a través de fuertes y fortines alrededor del territorio poblado por los españoles.

A causa del crecimiento demográfico, tuvieron que avanzar a través de las fronteras y comenzaron los tratados de paz con los indios. Ello permitió la construcción de estancias y chacras al sur del Río Salado. Este río es un límite natural que divide a la Provincia en dos partes geográficas e históricas. La comarca bonaerense que estaba encerrada entre el salado al sur-oeste, el Paraná y el Plata por el noroeste, se consideraba que pertenecía a la civilización. Cruzando el río hacia el sur, se extendía -para los documentos del Rey de España “Tierra de Nadie”, aunque en la realidad era la “tierra de los aborígenes”.

La Acción Evangelizadora

Dos siglos mas tarde, en 1740, frente a las hostilidades permanentes que resultaban de los enfrentamientos entre los indios y los blancos, se decide probar con la acción evangelizadora. Así fue que en mayo de ese año sale de Buenos aires una expedición dirigida por los Padres Strobel y Querini con la resolución de emplazar un centro misionero al sur de esta provincia. Esta reducción fue fundada el 26 de Mayo de 1740. Se calcula que se construyó a unos 35 Km. de la desembocadura del Río Salado y que luego se trasladó hasta el lugar que hoy se conoce como “La Reducción”.

En el año 1744 se le encarga al Padre Tomas Falkner levantar una carta topográfica del lugar y con él llegan los indios provenientes de las misiones jesuíticas; sumándose mas tarde al grupo, el padre Cardiel quien descubre el río que hoy pertenece a Gral. Lavalle y al que los indígenas dan el nombre de Ajo.

En el año 1748 el mismo misionero bautiza con el nombre de “San Clemente” a un nuevo arroyo cercano al Cabo San Antonio.Las reducciones continuaban extendiéndose por todo el sudoeste de la provincia, convirtiéndose en las primeras poblaciones blancas que habitaron la zona, pero las luchas con los indios lugareños fueron sanguinarias ya que, si bien hubo tribus que deseaban convertirse a la fe Cristiana, otras siguieron defendiendo su suelo y sus culturas.El gobierno español, no respetaba los convenios establecidos en los tratados de paz, sucediéndose entonces represalias que se tornaron insostenibles y obligaron a los misioneros a abandonar las reducciones en 1753.

Durante seis años estas tierras quedaron bajo el dominio de aborígenes y gauchos chúcaros hasta que en 1759 el Cabildo ordena a los indios retirarse a sus tierras sureñas y les prohibe pasar la banda del Río Salado.A fines del siglo XVIII (1761) el Virrey Cisneros otorga estas tierras a uno de sus lugartenientes Clemente Lopez Osornio. El contrato de posesión otorgado indicaba en una de sus cláusulas que dicha extensión pasaba a su custodia: “para limpiarlo de los indios y alimañas” y si sus descendientes alcanzaban a defenderlos hasta cumplidos los 40 años de su posesión, entonces podría ser uno de ellos, de su propiedad privada, para trabajar y vivir sin compromiso de nadie.

López Osornio muere en 1753 a causa de un enfrentamiento con los indios en su estancia, El rincón de López (en el hoy Partido de Castelli), pero sus dominios se habían extendido 50 leguas a lo largo del frente marítimo en el Océano Atlántico, llegando hasta lo que hoy es Mar Chiquita.En 1790, después de numerosos y crueles sucesos acaecidos en la guerra con los indios, se decretó una paz general, fijándose el Río Salado como límite del Desierto; o sea, que la extensión que actualmente ocupa el Partido de La Costa, perteneció a la zona que en el siglo XVIII era denominada: “Tierra de Nadie”.

Les debemos a los padres Jesuitas y a las misiones evangelizadoras los primeros conocimientos geográficos del lugar.

El padre Nicolás Mascardi lleva a cabo una misión evangelizadora en el Nahuel Huapi y fue el nexo entre las tribus de la zona y las misiones. En su expedición a la Provincia de Buenos Aires realiza una descripción geográfica, comenzando por el centro de Buenos Aires y desembocando en la Ensenada de Samborombón. Nos habla del Río Tuvichamiri, nombre que significa “río Grande-Chico”, probablemente refiriéndose al actual Río Salado.

El padre Mascardi era acompañado por una princesa Puelche que le servía de lenguaraz y muere asesinado por el cacique Antullanca en el año 1673.

En el año 1744 el padre Tomás Falkner trae la misión de realizar una carta topográfica de la zona. Indios que lo acompañan dan el nombre de Ajó al lugar pues en su lenguaje significa “Blando-Blando” o “Pisar fofo” en los cangrejales.

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En el año 1746 es completada la carta topográfica por el padre José Cardiel. En el Año 1740 toma importancia la Ría de Ajó como refugio para barcos que comercian y donde se acopian frutos del país.

Antiguamente esta hermosa zona, hoy grandes balnearios con casi 150 kilómetros de playa no interrumpida, formaba parte de la extensa región, dilatada zona que se extendía desde la margen derecha del Río Salado en la provincia de Buenos Aires hasta las cercanías de la Sierra de los Padres al sudeste, continuando al oeste hasta las proximidades de Ayacucho.

Enormes cañadas y cangrejales de ciénagas oscuras, abarcan toda la parte costera de la Ensenada de Samborombón y extensas zonas de campos bajos y salpicadas de grandes lagunas, deslizándose algo más al oeste como una estupenda alfombra de verdes pastos tachonada de espejos transparentes, deslumbrantes de belleza como bruñidos en plata al reflejarse en ellos las diáfanas claridades solares de la región.

Una gran selva de talares bordea la costa, casi desde Punta del Indio hasta Juancho, donde se encuentran los montes del mismo nombre, que con los del Tordillo comprendieron ese conjunto de floresta exuberante, diríase plantada allí por la mano prodigiosa de Dios mismo.

Sobre el límite Atlántico, una gran cadena de médanos se deslizaba paralela a la costa cual si formara una muralla natural de contención en toda su extensa longitud, desde el faro San Antonio hasta Laguna Mar Chiquita.

Hacia el oeste en obsesionante continuidad de lejanías…; el más allá……el inconmensurable más allá de la llanura. Tiéndese desde la cordillera hasta el Atlántico esta vasta región casi desconocida del Tuyú.

Dijimos ya que fue explorada por primera vez por dos valerosos Jesuitas, Tomás Falkner y José Cardiel auxiliados por indios guaraníes de las reducciones del Paraguay.

A estos misioneros se les deben la fundación de las reducciones de la Concepción, del otro lado del Salado en el paraje conocido por Rincón de López y la de los Padres en las inmediaciones de la laguna del mismo nombre en las cercanías de Mar del Plata.

Era el Tuyú desolada y genuina tierra de indios, indómita raza guerrera, que prefirió el exterminio a ser sometida a otra modalidad que no fuera su vida nómada, en la vasta extensión de su dominio, peleando hasta el final contra las fuerzas “civilizadoras” del ejército de Roca.

Cuenta Falkner en sus memorias que la zona que hoy ocupa la ciudad de San Clemente del Tuyú estaba poblada de feroces gatos monteses y de potros cimarrones, isletas circundadas por charcas y arroyos, de los cuales hacía buen acopio el aborigen.

En las proximidades del balneario de Mar de Ajó, estaba entonces el centro de la toldería del temible cacique Ranuncó, sin duda ubicada allí por ser esta una región de buenos pastos, con abundantes aguadas, leña, caza y pesca.

Por el año 1810 los hermanos Don Tomás y Don José Gibson; comerciantes y navegantes ingleses; con permiso especial del Gobierno, exploraron el río Ajó en plena tierra de indios hasta donde hoy se encuentra ubicado el pueblo de Gral. Lavalle, el cual tuvo su origen en unos 32 ó 36 ranchos hechos con totoras, levantados allí por los marinos que debieron utilizarlos de albergue al arribar a ese puerto intensamente frecuentado en esa época por naves de ultramar, burlando de esa forma el bloqueo del puerto de Buenos Aires evitando al mismo tiempo los riesgos presumibles de la navegación en el estuario. El Tuyú había logrado por esta causa convertirse en un próspero centro de comercio marítimo por el cual se intercambiaban productos desde lejanas zonas, abasteciéndose al mismo tiempo por medio de las típicas carretas a la capital de la República.

Fue esta también, la tierra de legendarios payadores que al vibrar de las guitarras en los fogones dispersos, se deslizaban junto al manso susurrar de las olas, las notas armoniosas de sus canciones y de esa música como dulces acordes de una melodía inextinguible.

Los primeros asentamientos en la zona, tuvieron su origen en los guardias y los fortines: el Fortín Las Víboras y la Guardia de Chascomús.

En el año 1808 se establece el primer asentamiento en nuestra zona, la actual Estancia de los Yngleses, cuyo origen fue la Estancia Vieja propiedad de Márquez, quien en 1811 se la vende a los Gibson, antepasado de su actual dueño Boote.

En 1819, naufraga el barco inglés Her Royal Higness (en nuestras costas) quedando su capitán enterrado en el cementerio de la estancia, se encuentra allí también el timón y la campana del barco.

Avanzando en la historia, cuando a raíz de la represión de la Revolución de los Hacendados del Sur, y a los efectos de un mejor control de la campaña, Rosas decretó el 25 de diciembre de 1839 la división de los partidos de Dolores y Monsalvo. Del desmembramiento del partido de Monsalvo resultaron el Partido de Ajó (que por Ley del 19 de Octubre de 1891, se llamó General Lavalle) el de Mar Chiquita, Tuyú y Lobería. En el decreto de creación del partido de General Lavalle en 1891 dice que “el partido empezaría por el Rincón de Ajó, formado por el arroyo de Ajó y el mar, hasta enfrentar la estancia del finado Don Joaquín Suárez, denominada ‘’Manantiales’’ que esta situada en el partido de General Madariaga.

El nombre del partido honra al general de quién Ezequiel Real de Azúa y los Cobo que figuran en el primer padrón, junto a los Gibson, los Leloir y Girado son descendientes. Entre sus primeros pobladores podemos mencionar a Martín Teodoro Campos, Victoria Paso, Isidro Román Fulco, quienes inician las gestiones para realizar el trazado del pueblo. El primer Juez de Paz fue Juan Crisóstomo Girado. El primer concejo Municipal se integró en 1856 con los señores Tomás Gibson, Federico Leloir, José María Suárez, Rafael Nazar y los suplentes Raimundo Munita y Bartolo Molinari. Por decreto del 8 de Febrero de 1864 firmado por el gobernador Mariano Saavedra se dispuso la fundación del pueblo de General Lavalle en la margen derecha del arroyo de Ajó.

El Arroyo de Ajó, ofrecía un puerto en su desembocadura y en 1880 el puerto de Gral. Lavalle era el tercero del país por su importancia, después de Buenos Aires y Rosario. En 1870 queda habilitada la Iglesia, llamada Parroquia de Ajó, y su primer párroco fue Pablo Ballester. Entonces había esquinas famosas: como la de Don Pedro Picardo, cercana al actual Puente del Obispo, que funcionaba como almacén de ramos generales, pulpería, lugar donde se organizaban carreras de caballos y donde se jugaba a la taba y a la paleta, allí había construido un frontón a tal efecto. Otras esquinas famosas fueron: la Esquina del Tuyú, la Colorada, la de Crotto.

Los saladeros

El primer saladero de Buenos Aires fue creado en 1810 por los ingleses Roberto Staples y Juan Mc Neile. En 1815 Juan Manuel de Rosas, Juan Terrero y Luis Dorrego establecieron el saladero Las Higueritas en Quilmes. A fines de 1820 había más de veinte saladeros en Buenos Aires.

Entre 1844 y 1850 ya funcionaban las graserías de los Gibson, en la isla del Bonete se faenaban ovejas y se exportaba grasa.

Actividades de los saladeros, 1830

El funcionamiento de los saladeros contribuyó a valorar la producción ganadera, ya que permitía aprovechar íntegramente al vacuno y producir carne para la exportación. El tasajo era exportado a Cuba y al Brasil para el consumo de los esclavos. En los saladeros fueron contratados trabajadores asalariados que tenían a su cargo una etapa de la producción. Luego de matar a los animales elegidos, se les sacaba el cuero y se trozaba su carne en tiras que se apilaban con abundante sal entre capa y capa. La carne se asoleaba cada diez días y se la apilaba nuevamente. El tasajo estaba listo después de cuarenta días.

Industrias – Saladeros

Estrechamente vinculadas al puerto, surgieron las primeras actividades saladeriles en la región, y merced a la promisoria industria la zona adquirió un auspicioso desarrollo. Alrededor de 1844 a 1850 los señores Gibson Hnos. instalan las 1ras. “graserías” en el lugar denominado “Isla del Bonete”, donde faenaban ovejas viejas para industrializar sus grasas y cuero. La industria de los saladeros tuvo entre sus entusiastas pioneros a Pedro Luro, un ciudadano francés llegado a la Argentina en le año 1837, radicándose en Dolores donde fue propietario de la estancia “Dos Talas”, más tarde al afincarse en Ajó construyó el saladero “San Pedro” y adquirió el “San Carlos” de don Carlos Villar y el “San León” del señor Amespil. Guiado por una clara visión progresista , Luro perfeccionó la industria saladeril dotándola de los adelantos técnicos de la época. Además logró formar una flota importante de barcos para el transporte de los productos que elaboraba, entre los buques de su propiedad pueden citarce “Lunes, Martes, Miércoles, Sábado, Teiro, Siempre”. La carne salada era enviada a Brasil, Cuba y España. Para dar una idea de lo que representaban los saladeros para el Ajó, basta decir que tan solo en los de Luro, en 1895 se faenaron 65.000 vacunos y 5.000 yeguarizos, embarcándose productos por un total de 9.983.203.

Don Pedro Luro. Pedro Luro, de origen vascofrancés, nació en el año 1820 y vino a la Argentina cuando tenía 17 años (1837), y luego de extenso trabajo, viaja a Europa para atender su quebrantada salud y falleció en Cannes a finales de febrero de 1890.

Una vez en Argentina, entró como peón en un saladero. Tuvo la suerte de poder ahorrar su salario y con el transcurso del tiempo y sus ahorros, compró un vehículo que convirtió en carruaje para pasajeros en el trayecto entre la plaza Montserrat y Barracas, en Buenos Aires.

Al tiempo, destinó sus ahorros al arrendamiento de una estancia de Fermín Cuestas, en las cercanías de Dolores. Como el contrato de arrendamiento estipulaba que Pedro Luro recibiría un peso de la antigua moneda, equivalente a cuatro centavos oro, por cada árbol de tres años que acreditara haber plantado, se afirma que el propietario debió entregarle parte del campo, dada la gran cantidad de árboles plantados por Luro. A ello se sumó que Cuestas le transfirió parte de la propiedad, al comprobar el cumplimiento del compromiso contraído.

En 1863 comenzó a funcionar en San Nicolás de los Arroyos el primer frigorífico, fundado por Eugenio Terrasón al que sucedieron otros en los alrededores de Buenos Aires.

El advenimiento de la industria frigorífica , trajo como consecuencia el inevitable cierre de esa fuente de trabajo. Se produjo un masivo éxodo de sus pobladores a otros lugares más propicios, por lo tanto quedaron en el pueblo las familias cuyos componentes trabajaban en establecimientos rurales. Con referencia al cierre de los primeros saladeros escribió don Isidro Roman Fulco en su “Biografía al Ajó”:”… si una cuarta parte de los habitantes de la Capital, e incluso la prensa diaria ha exigido en nuestro gobierno la supresión de los saladeros, en razón de la misma pútridas, que no solo enfermaban a los habitantes, sino también los mataba, esa fracción que tal caso podía y lo consiguió , a mi juicio ha contraído un compromiso a cumplir y es retribuir en parte al ciudadano damnificado, los erogados”. Más tarde con la instalación de dos fábricas de conserva de pescado, “La Atlántida” y “La Harcastler”, el pueblo pareció tomar nuevamente senda del progreso pero con el tiempo estos establecimientos desaparecieron, cesando su actividad definitivamente, ese hecho dejó a General. Lavalle sin su principal fuente de trabajo.

La Estancia y El Saladero

La vieja estancia colonial había recibido un formidable impulso con la creciente exportación de cueros, por que incluye una actividad más compleja propiciando la expansión económica interna: el saladero es, de hecho, la primera industria nacional destinada a la exportación.

El saladero afianza la dependencia de la llanura con relación a las bocas de expendio externo. Los rebaños son traídos desde largas distancias por, consignatarios o personal del propio saladero; si bien sus instalaciones no requieren mucha mano de obra la expansión de la industria saladeril multiplicara los establecimientos ampliando la demanda de brazos.-

El suelo escaso de la milicia o la miseria del chacarero se cambian en la ciudad por el trabajo asalariado. Los quintales exportados de carne salada pasan de 87.000 en 1.822 a 559.000 en 1.849 manifestando una tendencia en alza. En el mismo período el cuero mantiene su importancia en el mercado exterior.

Este brioso comercio es el mas eficaz estímulo para una apropiación extensiva de territorio a través del sistema productivo conocido como estancia y sobre todo para una especialización del uso del suelo: la ganadería.

En Ajó

Isidro Roman Fulco, uno de los primeros pobladores del pago de Chascomús, originario de Punta Lara; su madre, Casimira Alberti era hija y sobrina del clérigo don Manuel Alberti, vocal de la primera junta. Nació en Buenos Aires en 1811, fue soldado en el Fortín de Ajó, luego se enroló en Los Libres del Sur. Acompaño al General Juan Galo de Lavalle en casi toda su campaña libertadora y participó en la Revolución del Sur junto a don Pedro Castelli. Combatió con el General Lavalle en Don Cristóbal, Sauce Grande, Quebracho Herrado, Famaillá, hasta llegar a la negra noche de Humahuaca. Tras estos acontecimientos tuvo que huir a Brasil, radicándose en la ciudad de San Borja en 1849. Su padre intervino ante Justo José de Urquiza y regresó a Entre Ríos. De esa manera vuelve a luchar contra el gobierno de Rosas hasta su caída en Caseros. Estuvo con Mitre en la Batalla de Cepeda y en Pavón donde las fuerzas porteñas derrotaron al ejército de Urquiza. De regreso a la “Patria Chica” junto a su amigo Martín Teodoro Campos insiste en el nombre de Gral. Lavalle para el poblado de Ajó. Las gestiones ante el gobernador tuvieron eco favorable, con fecha de 8 de febrero de 1864 es enviado el agrimensor Juan Fernández, quien se encargó de la mensura y delineado de las calles que dieron origen al pueblo bautizado con el nombre del héroe de Riobamba. Isidro Roman Fulco falleció el 7 de abril de 1875.

Tte. Coronel Martín Teodoro Campos, venía de una familia de militares pues su antecesor más remoto en América, era el Capitán Diego Campos. Todos sus ascendientes americanos fuero militares. Su abuelo Juan de Campos fue Tte. Cnel. y participó en la lucha entre españoles y portugueses por la posesión de la Banda Oriental. Su padre el Teniente Coronel Gaspar de Campos participó en la guerra con el Brasil junto al General Lavalle. Posteriormente fue el jefe de los hacendados en la Revolución del Sur, y luego de la batalla de Chascomús con las fuerzas a su mando se embarcó en el puerto de Ajó para incorporarse en al Ejército del General Lavalle en Corrientes, en el que formó parte del Escuadrón “Mayo”. Tomó parte activa en los combates de Don Cristóbal, Sauce Grande, Navarro, San Pedro, Quebracho Herrado y Famaillá. En 1841 acompañaba los restos de Lavalle hasta Potosí. Peregrina por Bolivia, Chile, Uruguay y Brasil hasta que en 1851 al producirse el levantamiento de Urquiza contra Rosas, participa de esa campaña hasta Caseros. Regreso a los Pagos del Tuyú, partido de Ajó, donde tiene su campo “Los Nogales”, se interesó por el progreso de la región. Sus hijos fueron todos militares Luis María, Teniente General; Manuel, General; Pedro, Teniente General ; Juan María, Capitán; Julio, Coronel; Carlos, Teniente Coronel. Vuelto a la serenidad de los Pagos del Tuyú, Partido de Ajó, junto a su compañero de todas las Patriadas, don Isidro Román Fulco, inició el movimiento para darle al Partido un pueblo de cabecera que sirviera de asiento de las autoridades. Nada mejor para ese asentamiento que el Puerto de Ajó, donde ya existían a ambas márgenes de la Ría, galpones para depósitos de mercadería y frutos del país.

General Lavalle desde 1880 hasta 1903

En el año 1884, el Partido de General Lavalle gozaba de una floreciente industria: Los Saladeros. Se sabe que un pueblo crece, avanza y se desarrolla en tanto y en cuanto exista una o varias economías madres que sirvan de base para la existencia del mismo. En el caso de General Lavalle, como hemos podido observar hasta su fundación en 1864, la fuente de trabajo giraba en torno a las estancias y las graserias instaladas por los Hnos. Gibson en 1843, donde se faenaban ovejas viejas para industrializarse grasa y cueros.

En 1856 Carlos Villar abre una graseria denominada San Carlos. La grasa que se exportaba era colocada en las panzas y vejigas del mismo animal. Esta grasería aprovechaba los derivados y fabricaba jabón.Dicho establecimiento es el que se convirtió mas tarde en el Primer Saladero de carne vacuna de la zona.

Corría el año 1879 y en otras regiones del país, cinco divisiones del Ejército Nacional que totalizaron 6000 hombres, invadieron el desierto Pampas. Este despliegue militar había sido organizado por el flamante Ministro Julio Argentino Roca, quien construyó este plan con el fin de favorecer los grandes intereses rurales de Buenos Aires. Por tal motivo la Nación le prestó calurosa aprobación.

En tres meses de operaciones del ejército nacional, murieron 6 caciques principales, 1300 indios de pelea, se capturaron 12.000 aborígenes y fueron ubicados en reducciones mas de 1000. al terminar la campaña solo quedaban algunos núcleos de indios rebeldes al sur del Río Negro y Neuquén. Los malones fueron suprimidos y los establecimientos ganaderos se expandieron hacia el sur en la Provincia de Mendoza, San Luis, Córdoba y Buenos Aires; se integraron prácticamente a la soberanía efectiva del país 555.000 Km2 que antes no eran mas que parte del territorio nacional. La década del 80 estuvo caracterizada por una generación que se proyectó durante medio siglo. En ese lapso se dieron las bases de la democracia parlamentaria, se desarrolló intensamente la economía, se fundaron ciudades, reconstruyeron puertos, vías férreas y caminos, se establecieron modernas universidades, surgió un periodismo serio y combativo, se creó el Teatro Nacional y se cultivaron las letras y las artes.En Gral. Lavalle, un pionero de la industria nacional, Pedro Luro, compra el saladero de León Amespil, y el San Carlos a Carlos Villar y construye uno nuevo: El San Pedro.

Durante dos años fletaba 2 barcos y traía mano de obra italiana. Hasta que un día los inmigrantes flotantes quisieron ser colonizados. Ante la problemática planteada, Luro construye una casa a cada empleado que quería traer a su familia, entre ellos se encontraba Humberto Maximiliano Gasparri.

Decadencia de los Saladeros

No pasaron muchos años sin que en la Argentina se instalara el primer frigorífico; fue Don Eugenio Terrason quien lo funda en 1883 en San Nicolás de los Arroyos.

Le sucedieron otros en los alrededores de la capital y fue el advenimiento de los frigoríficos lo que permitió a las poblaciones de otros países alimentarse con carne vacuna, sin temor a contraer enfermedades por su descomposición, ya que esta llegaba en perfecto estado. Pero fueron también los intereses comerciales los que presionaron sobre el gobierno para que este suprimiera los saladeros sin damnificar a los trabajadores que quedaron en la calle. Con respecto al San Pedro, para el año 1890 su dueño fallecía y quienes quedaron al frente hasta su cierre definitivo continuaron con la matanza de yeguarizos para la elaboración de aceite de potro que se exportaba a Brasil y Cuba para el alumbrado.

En 1901 cierra el saladero y comienza el éxodo de los habitantes de Gral. Lavalle. El almacén de Ramos Generales “El Pesaro” de Antonio Mignone y Humberto Gasparri (este era el último hijo de Maximiliano) cierra por faltas de ventas.

En Berisso -Ensenada- se habían instalado algunos frigoríficos que necesitaban personal y allí se trasladaron los pobladores. También a la fábrica de Guillermo Morgan, cierra y se va pues las lenguas que envasaba para el exterior tuvo que ir a comprarlas al frigorífico La Negra.

Otras de las fuentes de trabajo que albergó a quienes quedaron en la calle fue la construcción del Canal 2. El gobierno con el fin de encauzar el agua que bajaba de Tandil, construye el primer canal: “El Chel-Foró, que terminaba en Maipú y el Nº 2, que desemboca en la Ría de Ajó.La población que queda en 1903, unos 7000 habitantes, trabajaba en las estancias e instituciones estatales y cuando llegaba el verano, se trasladaban a disfrutar de las playas. Por supuesto comenzaron a surcar camino a través del campo para llegar en sulky a la Estancia del Tuyú, propiedad por entonces de Doña Hortencia Aguirre de Leloir, quien les daba permiso para llegar hasta la playa de los bungalows, exactamente donde hoy se encuentra el Camping Estancia del Carmen, o sea que, los primeros turistas que arribaron a nuestras playas fueron los habitantes de Gral. Lavalle y geográficamente fue Santa Teresita

El Puerto

El que en 2006, es un atracadero de barcos pesqueros de mediano tamaño en las quietas aguas de la Ría Ajó, fue en otros tiempos puerto de considerable importancia. En una biografía de la región escrita por Isidoro Roman Fulco, expresa: “es mi concepto que en esta vida , tanto lo animado como lo inanimado, tiene su biografía, el Ajó tiene la suya”. En la misma menciona el primer barco que entró en el puerto de Ajó, que fue una galeta de los señores Lima y Montserrat, comerciantes de Montevideo. El arribo de la misma marcó el camino para el sucesivo atraco de otras embarcaciones. Recuerda la llegada de don Santiago Mellare con el bergantín “Gota Hamburguesa”, don Francisco Mairalles con el “Patacho” cargado con artículos de almacén. En 1838 el gobierno francés mandó bloquear nuestro puerto, en represalias a Rosas, quien había fusilado algunos súbditos de ese país. Desde el cabo San Antonio era muy riesgoso y difícil la entrada de Buques. Solo el Ajó fue el que franqueó su puerto a muchos barcos, que descargaban a lanchas productos alimenticios y otros artículos de almacén. A los franceses pasa inadvertida esta entrada, ya que en la entrada de la desembocadura de la Ría existía una isla (hoy no existe) que disimulaba el acceso. Posiblemente esa isla fue la que dio origen a un error de toponimia en un mapa topográfica de 1835, que ignora a la Ría Ajó designándola con el nombre de “Arrollo de Isla”. En 1839, llegó la ballenera “Sol de Mayo”. (Capitaneada por don Pancho Madero) y otros barcos en lo que consiguieron escapar con rumbo al Norte con el General Lavalle en Baradero. Entre los numerosos voluntarios que engrosaron esa fuerza se encontraba Emilio Conesa, un joven de 16 años oriundo de ese lugar. (hoy se denomina con ese nombre a la cabecera del partido de Tordillo). En 1856, el puerto fue nuevamente protagonista de un histórico embarque Por allí lograron salir los vecinos en el combate de San Gregorio, entre los que se encontraban el Comandante Benito Villar, los Martínez de Hoz, los Cobos, los Canabrias, etc. Fue puerto Nacional por decreto de 1859. Además fue considerado en 1880 el tercero de importancia del país. Los primeros eran los de Buenos Aires y de Rosario. En 1897, siendo intendente Municipal del Partido don Heriberto Gibson se dirigió al Gobierno Central solicitando entre otras cosas el dragado de la barra del Banco de Ajó. En dicho pedido consignaba estadísticas y datos comparativos de los puertos del País.

Entrada de buques en puertos Nacionales en 1894

Ajó ………………………….145 –

Mar del Plata……………………3 –

Quequen………………………..44 –

Bahía Blanca……………………59 –

Patagones………………………35 –

Chubut…………………………25 –

Movimientos de buques en el puerto de Ajó

1890……………………………174 –

1891……………………………220 –

1892……………………………192 –

1893……………………………164 –

1894……………………………145 –

1895……………………………185 –

1896……………………………146 –

Esquinas de Campo

Aventurando su instalación en la desértica llanura del partido, asentaron su Plaza las “Esquinas” o “Boliches” de Campos. Fueron un punto de avanzada para la usurpación, posta para las galeras, asiento para el Juez de Paz o Alcalde de carteles, fonda y albergue y sobre todo lugar de encuentro y comunicación después de largas jornadas de silenciosa soledad.

En el partido de General Lavalle existieron varias esquinas famosas en su época como la de don José Ruiz Alcedo, que en 1864 pasó a ser de don Teodoro Marquez; la de Saverio Rojas, que continuó su yerno José Cornides; la de Henderico y Cía. ; la de don Pedro Picardo que tenía billares, frontón para pelota- paleta, cancha para carreras cuadreras y reñideros de gallos; las de Nicolás del Pozo, luego de su hijo Sacarías; la de Domingo Esperón; la esquina del Tuyú, y otras como éstas las aventó el progreso con el avance de otras modalidades.

La Parroquia

La Parroquia de General Lavalle puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced, fue fundada en 1870. Ésta fue creada como Vice- Parroquia de Ajó, siendo el primer vice- cura don Joaquín Álvarez. En esa época los sacerdotes recorrían la campaña realizando bautismos, casamientos. En 1892 fue inaugurado el edificio que ocupa la iglesia actualmente. Los informes de la época la describen como una obra de arquitectura con destacada calidad acústica. Su campana fue donada por el ejército, y el reloj por Martínez Pazoz.

En 1895, se faenaron 65.000 vacunos y 5000 yeguarizos, con un total de 9.900.000 kilogramos. Los que se exportaban en su mayoría a Brasil, Cuba y España. Este fue el último año de esplendor ya que en 1883 se había inaugurado el primer frigorífico, en San Nicolás de los Arroyos, y este es el principio del fin de los Saladeros.

Entre 1920 y 1930 se instalan industrias pesqueras con dos fábricas: Hardcastle y Atlántida, donde se elaboran conservas de pescado, pero la escasez de agua potable impide su éxito (en la actualidad existe parte de esa fábrica).

En la zona existía gran cantidad de nutrias, muy especialmente cerca de “La Colorada’’, en el arroyo Las Tijeras, y en las proximidades de los canales de General Lavalle, y por los contornos de Las Chilcas, Santa Clara y Las Cien Vueltas en General Madariaga, la abundancia de estos animales ha permitido organizar su caza y la comercialización de la piel en forma sistemática, para proveer el sustento a más de una familia lugareña.

Una nueva era, el turismo

Se considera como el inicio de una nueva era, el año 1934, donde se introduce el turismo en la zona. Un grupo de pobladores de General Lavalle formaron la sociedad “Unión y Progreso de Ajó’’, y es a quiénes debemos considerar como pioneros del turismo en el Partido. Esta sociedad se pone en contacto con el Automóvil Club Argentino, quien organiza en 20 hectáreas, donadas por Doña Hortensia Leloir e instala un grupo de carpas para realizar sus primeras excursiones, llegando de esta forma los primeros turistas. Don José Pereyra y su familia, en el año 1935, más precisamente el 5 de Abril llega por primera vez a lo que luego sería San Clemente del Tuyú, como cuidador del campamento que había instalado el A.C.A. En el mismo año construyen las edificaciones conocidas posteriormente como “Los Ranchos de Pereyra’’.

El primer hotel de la zona había sido construido en 1910, cerca del Faro San Antonio, propiedad de Luís D’Espósito, contaba con 5 habitaciones y era ocupado por vecinos de General Lavalle, Dolores y estancieros de la zona de Ajó, 25 años después, fue fundada San Clemente del Tuyú. A comienzos de 1925, se empieza a notar la afluencia de turistas, quienes cruzando los campos en automóviles, a raíz de que el trazado de caminos solo llegaba a Gral. Lavalle, ingresaban a nuestras costas.

Los habitantes de la zona, utilizaban para transportarse, caballos, carros y volantas. La primera empresa de transporte de pasajeros, que unía Dolores con General Lavalle fue “La Galera de Dávila”, tirada en algunas oportunidades por diez caballos, para cruzan los arroyos y pantanos.

Este origen turístico de San Clemente del Tuyú, es común a las otras localidades del Partido de la Costa, las que mencionadas de Norte a Sur son: San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Costa Chica, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, La Lucila del Mar, San Bernardo del Tuyú, Mar de Ajó y Nueva Atlantis. Entre las más importantes, además del ya mencionado San Clemente del Tuyú, se encuentra Santa Teresita, originalmente llamada Santa Teresa, denominación que le impusiera un vecino muy antiguo de General Lavalle, el Sr. José Núñez Da Concençao, quien instaló en 1932, un balneario en lo que es hoy, la Av. Costanera entre las calles 32 y 33, de edificación precaria, al cual se accedía por caminos vecinales, hasta la Estancia del Tuyú, y por sus potreros hasta el Jagüel del Medio, lugar donde abrevaban los animales, y luego a cincha de caballos, cruzando los médanos, se llegaba al mar.

Mar de Ajó, es la ciudad más importante del Partido y nació en el año 1935 en las tierras que fueron la estancia El Centinela de la familia Cobo. Isaías Ramos Mejía y su suegro Rafael Cobo fundaron la sociedad de Tierras y Balnearios y lotearon los terrenos donde hoy se asienta esta ciudad.

Para 1978, el gobierno de la Provincia decide el 11 de Junio por Decreto-Ley Nº 9024 la creación de “Municipios Urbanos” que nacen como municipios turísticos: De La Costa, Pinamar, Villa Gesell y Monte Hermoso.