Claudina Pared escapó a una boda arreglada en Misiones y construyó su vida en la Ciudad
En tres años prácticamente no faltó a clases y terminó con más de 9 de promedio
Por CARLOS ALTAVISTA
Corría 1950. La adolescente, casi niña misionera Claudina Pared llegaba sola a una ciudad totalmente desconocida, La Plata. Con 13 años y unos pocos pesos había viajado como polizona, en barco y tren, escapando de un matrimonio arreglado, una “costumbre muy arraigada en esa época en aquella zona”, dice. Ayer, a menos de un mes de cumplir 80 y con una vida a cuestas dedicada al trabajo y a la gran familia que formó, recibió el diploma de bachiller en la Secundaria 22 de La Granja. Como abanderada y con mención especial.
“Había escuchado sobre La Plata, me gustaba el nombre, la distancia, y me escapé”, relata Claudina, una mujer cargada de optimismo y dueña de una risa contagiosa. “Compré un diario para buscar una pensión, y encontré un aviso pidiendo una niñera con cama adentro”, recuerda, para contar que durante 3 años “cuidé a dos niños en la casa de la familia Graiver”.
A los 16 se casó, por voluntad propia y por amor, con Leónidas Medina, quien trabajaba en el Hipódromo. “Puse mi propio taller de costura. Me fue bien. Trabajé para marcas y para la Policía. Hoy sigo en el taller, pero ya estoy jubilada y hago trabajos para gente del barrio”, apunta. El barrio es La Cumbre, en 32 y 132. “¿Si tuve empleados? No, no me gusta mandar. Ni que me mandan”, aclara.
Con Leónidas tuvieron 5 hijos. Dora (61), Jorge (60), Mirta (fallecida), Walter (50) y Adriana (43). Adoptaron a Cristian (33). Y ya viuda, Claudina adoptó a Melisa (26), quien lleva su apellido. “Me apasionan los niños”, explica, para añadir que tiene 20 nietos, una cantidad de bisnietos que ya ni recuerda -“perdí la cuenta”, ríe- y un tataranieto.
“Cuando se casó el último dije ‘ahora la vida es mía’, y decidí solucionar eso que tanto sufrimiento me provocaba, no se imaginan cuanto, como hacer el secundario”, subraya la abanderada, y confiesa que “ahora estoy tranquila, aunque ya encontraré algo para hacer, porque quien se queda quieto va muriendo de a poco”.
“Estoy realizando un curso de pintura sobre tela, y antes estudié porcelana fría, papel maché, pintura sobre madera”, enumera.
Tras contar que antes de regresar a su Misiones natal dejó pasar “mucho tiempo, unos 25 años para que todo se olvide”, vuelve a reír, señala que de tanto en tanto viaja pues allá conserva familia.Consigna el Día.
Narra Claudina que decidió estudiar en la Escuela 22 de La Granja, en 520, 138 y 139, porque allí “el secundario es el más completo. Habían ido mis dos hijos menores y lo conocía”, explica.
“ES MUY DURO”
“No le queda cerca, tiene hijos y nietos, 80 años, trabaja, no le sobra nada ni mucho menos. Pero nunca faltó (excepto cuando sufrió una neumonía). Es realmente muy meritorio. Por ello, esta tarde le entregaremos, además del diploma, una mención especial, algo que no hacemos comúnmente”, dijo ayer el director de la institución, Alejandro Alaniz, poco antes del acto de graduación. “Claudina hizo un gran sacrificio. Venir en julio de 6 de la tarde a 10 y media de la noche todos los días es duro. Pero de noche también existe una ventaja: casi todos son grandes y quieren estudiar y aprender. Tienen buenos profesores, profesionales, como abogados, biólogos, y realmente los aprovechan. Aparte se forman muy buenos grupos, toman mate, trabajan en equipo”, resaltó el directivo.
De niña polizona que escapó de un matrimonio arreglado, a abanderada con más de 9 de promedio a los casi 80 años. Los cumplirá el 14 de enero.
80, TRABAJO Y ESTUDIO
“Trabajaba en el taller de 6 a 11, almorzaba y me ponía a estudiar, cada día”, relata Claudina.
Y vuelve al colegio. “Los profesores son espectaculares. Saben mucho y tienen una enorme vocación”, describe. “¿Los compañeros? El trato que me han dado, el grupo que se formó, es realmente espectacular”, realza.
Asegura que le gustaron todas las materias, aunque le costó “un poco” Química. Claro que no le faltó ayuda. “Me apoyaron mis hijos y mis nietos. Y mi compañera Claudia, a quien considero de la familia. Cada sábado nos juntábamos a repasar lo que habíamos visto en la semana”, detalla.
“Tuve caídas, golpes. Me levanté siempre. Hoy siento que cumplí todas las etapas”, finaliza.
http://www.eldia.com/la-ciudad/a-los-13-llego-sin-nada-a-la-plata-a-los-80-es-bachiller-y-abanderada-188156





