Un hospital de La Plata lanzó un inédito programa que permite que pacientes internados reciban la visita de sus perros bajo un estricto protocolo sanitario.
En el Instituto Médico Platense se puso en marcha un programa inédito en La Plata. Pacientes internados pueden reencontrarse con sus perros dentro del propio sanatorio. La iniciativa surgió ante la insistencia de quienes atraviesan internaciones prolongadas y del reconocimiento del equipo médico sobre el impacto emocional que generan los vínculos afectivos.
El director del centro de salud, Juan Guillermo Salas, explicó que el pedido llegó principalmente de adultos mayores, que manifestaban la necesidad urgente de volver a ver a sus mascotas. Ese reclamo impulsó a médicos, psicólogos e infectólogos a diseñar un esquema que garantizara la seguridad sanitaria sin resignar el bienestar emocional. “El objetivo es la empatía hacia un paciente que vive un momento de angustia. El componente afectivo cumple un rol decisivo, y dentro de ese universo están sus mascotas”, destacó.
Para implementar la idea, el sanatorio elaboró un protocolo riguroso: los animales deben tener vacunación completa, estar bañados, haber pasado revisión veterinaria y utilizar elementos de seguridad como el bozal. Los pacientes, por su parte, firman un consentimiento y se comprometen a respetar las normas establecidas.
Las primera experiencia en el Instituto Médico Platense
Las visitas, por ahora, se realizan en un espacio adaptado dentro del establecimiento, aunque la intención es que pronto puedan hacerse directamente en la habitación del paciente. En esta primera etapa, el programa se limita a perros, pero el equipo de salud analiza sumar a los gatos en un futuro cercano.
Los encuentros duran entre 20 y 40 minutos y se ajustan al estado clínico del paciente y al comportamiento del animal. El equipo médico supervisa cada visita y acompaña en caso de que aparezcan episodios de angustia o emociones intensas. “Es un proyecto que recién empieza, pero creemos que aporta bienestar y acompaña el tratamiento”, señaló Salas.
El programa debutó con la historia de Javier, un paciente que recibió a su perro y no pudo contener la emoción. Según relató el director, el cambio en su ánimo fue inmediato: “Quedó profundamente agradecido. Ahora veremos si esto tiene repercusión en su evolución clínica, pero el aspecto afectivo ya empezó a cubrirse”.
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