La brecha entre el dólar informal y el tipo de cambio oficial mayorista se ubicó en el 120,5%, tras haber trepado al 160% el 22 de julio pasado, su máximo en 40 años

El dólar “blue” o ilegal volvió a subir este viernes 5 de agosto, aunque se mantuvo por debajo de los $300 y cerró la semana a $293, con una baja de $42 desde que se conoció el desembarco e Sergio Massa en el gabinete de Alberto Fernández como ministro de Economía.

El desgloce semanal indica lo siguiente: esta jornada el dólar paralelo creció $2 y se ubicó en los $293, luego de bajar el jueves $7 y cerrar en $291. Entre el martes y miércoles creció $16. El lunes tocó los $282, mínimos desde el 12 de julio pasado (cuando finalizó a $272).

En efecto, la brecha entre el dólar informal y el tipo de cambio oficial mayorista se ubicó en el 120,5%, tras haber trepado al 160% el 22 de julio pasado, su máximo en 40 años.

Previamente la presión sobre el tipo de cambio había comenzado hace casi dos meses tras una liquidación de la duda en pesos atada al CER, a principios de junio, prosiguió cuando el BCRA endureció el cepo cambiario a las empresas, a fines del mes pasado, y se aceleró a partir de la renuncia de Guzmán, a principios de julio.

Durante agosto, el dólar blue acumula una baja de $2, luego de terminar julio en los $296.

En el séptimo mes del año, el dólar paralelo había trepado $58 (+24,4%), lo que representa hasta el momento su mayor avance mensual en el año.

Previamente, había aumentado $31 (+15%) en junio, luego de subir en mayo $6,50 ( 3,2%).

El dólar paralelo aumentó 50 centavos en abril, y cedió $11 en marzo, su peor performance en 14 meses. En febrero pasado, bajó $6,50 (-3%), después de ascender en enero $5 ó 2,4%.

Durante el año pasado, el dólar blue registró un alza de 25,3% ($42), la mitad respecto de la inflación del período (50,9%). No obstante, vale recordar que en 2020 había mostrado un brusco salto de 111% (frente a una inflación de 36%).empezando por Cristina, que directamente no entiende el fenómeno. Otros lo entienden, pero no son potentes o no tienen suficiente desarrollo político”, puntualizó.

Según Rubinstein, “eliminar el déficit fiscal no tiene un costo económico, sino político”. “En el fondo reemplazas el impuesto inflacionario por otros impuestos, como aumento de tarifas”, apuntó.

Cercano a Roberto Lavagna, Rubinstein es el elegido de Massa para asumir como secretario de Programación Económica y viceministro de la cartera de Economía.

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