Tras el acto brindado por el gobernador Axel Kicillof, donde encabezó la promesa de lealtad a la Bandera de estudiantes de cuarto año de escuelas primarias de distintos distritos de la Provincia, en el Parque Tecnopolis, sus palabras respecto al lenguaje inclusivo tuvieron una respuesta, tal vez inesperada.

Es que desde la RAE (Real Academia Española), le contestaron a Kicillof, tras su dicho: “No va a ser desde España que nos van a explicar cuáles son las palabras que usamos. No nos gusta prohibir, los chicos pueden ser libres” y a su vez, llamó a “rebelarse” contra el país europeo.

Ahora bien. Tras hacerse eco de las declaraciones del gobernador, filólogo Darío Villanueva Prieto, ex director de la institución cultural y académico de número desde 2007 habló de dos términos con los que se refirió explícitamente Kicillof: “inconsistente” y “anacrónica” fueron las denominaciones ante los dichos expresados.

“Me parece una declaración inconsistente y por otra parte anacrónica, porque el español es la lengua que hoy es no por la colonia, sino por la independencia. Cuando se producen las independencias a partir de 1810, los lingüistas han acreditado que en América sólo había un 20% de ciudadanos que hablasen español, de manera que las repúblicas fueron las que tomaron la decisión de que la lengua oficial de la naciente institución republicana, que era la Nación, tenía que ser esta lengua”, afirmó Prieto en diálogo con un medio radial.

“Yo lamento mucho ese tipo de declaraciones por parte de una persona que tiene una gran responsabilidad política y sobre todo hablando con jóvenes. Tienen su cerebro abierto, muy fértil y muy fecundo, y tienen su propio criterio. No hay nada que contribuya más a que los jóvenes hagan lo que realmente quieren que alguien les diga lo que tienen que hacer”, evaluó.

A su vez, respecto al lenguaje inclusivo, el filólogo expresó: “Por supuesto son pretensiones que no triunfan, porque a mí me recuerda a ‘Cambalache’, de [Enrique] Santos Discépolo (…) Son cosas que resultan verdaderamente estrambóticas y que atentan contra algo que es el sentido común lingüístico. Todos los hablantes de un idioma nos sentimos con todo derecho dueños de él y por lo tanto que no nos lo toquen, que no nos anden jugando con cosas tan serias como la lengua que mamamos en nuestra familia y es la que nos sirve para constituirnos como personas y como ciudadanos”.

Anuncio